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Querido insomnio… [28-04-2020]

 

He despertado en mitad de la noche, dolorido y entumecido me he levantado, estirar un poco ayuda, pasear unos minutos, echar un ojo al mundo por la ventana, también. Observo que tengo un mensaje que, un par de horas antes, me ha enviado otra insomne y querida alma, sabedora de mis paréntesis nocturnos. Es un video con una buena enseñanza sobre el agradecimiento y la apreciación, que culmina con una bella oración de gratitud.

 

Pues nada, con mi querido insomnio como inseparable acompañante y el silencio como banda sonora, ya tengo un concepto sobre el que filosofar hoy, ¡gracias guapa!.

 

Indago un poco sobre la gratitud, principalmente desde los puntos de vista de la neurociencia, la psicología y la espiritualidad. Parece ser que la neurociencia está tratando de explicar la influencia de la gratitud en nuestro cuerpo por medio de varios estudios, llegando a la conclusión, en resumen, de que cuando generamos sentimientos de gratitud activamos el sistema de recompensa del cerebro, localizado en un área concreta del mismo, el Núcleo Accubens. Este sistema es el responsable de las sensaciones de bienestar y placer en nuestro cuerpo, y por ende también, en su “lado oscuro”, de las adicciones. Cuando el cerebro identifica algún suceso bueno, algo que merece nuestro reconocimiento y gratitud, libera dopamina, un neurotransmisor que aumenta la sensación de placer. Igualmente establecen que la gratitud estimula las vías cerebrales para la liberación de oxitocina, la hormona causante del afecto, que nos aporta tranquilidad y reduce la ansiedad, el miedo y las fobias. Lo que induce a establecer que las personas que manifiestan gratitud, viven en niveles elevados de emociones positivas, satisfacción, vitalidad y optimismo.

 

Desde el prisma psicológico, el sentimiento de gratitud no corresponde a una de las emociones básicas, sino que para experimentar dicho sentimiento se precisan de procesos complejos en la mente. No todo el mundo experimenta gratitud, es un sentimiento que se da en las inteligencias emocionales mejor desarrolladas, porque es un sentimiento que no aparece como un simple impulso, sino que exige que haya un sistema de valores éticos donde se resuelvan los conceptos de dar y recibir, además de cierta renuncia egocéntrica añadida. Lo que implica una suerte de deuda moral con quién nos hace bien, no haciendo un cálculo para redimirla, sino elevando la estima por quien nos prodiga ese bien.

 

Con respecto a la espiritualidad del término, sea por medio de cualquier religión, o esté visto desde la espiritualidad más agnóstica, hay más o menos algunas características comunes. La gratitud conduciría a la grandeza, a convertir lo que tenemos en suficiente, a transformar el trabajo en alegría, el orden en caos, la incertidumbre en claridad. Nos traería la paz por medio del reconocimiento de todas aquellas cosas buenas que hay en nuestra vida, aunque no nos hayamos parado a verlas, que son la esencia de nuestra felicidad.

Así que divagando, pero también por medio de la grandes experiencias, mejores y peores, que he vivido en los últimos tiempos, he llegado a una serie de conclusiones.

 

La gratitud puede cambiar la forma de ver la vida. Cuanto más agradecemos, más cosas atraemos para agradecer. Que el agradecimiento fomenta el verdadero perdón, dejando sin sentido la condena o el arrepentimiento por las experiencias o lecciones de vida acaecidas, dando sentido al pasado, trayendo paz al presente y creando una visión positiva para el futuro. Que la gratitud lo incluye todo, los días buenos y los días malos, ambos son necesarios, todos tienen algo que enseñarnos. Que la mayor gratitud no debe quedarse sólo en palabras, sino que hay que vivir en base a ellas también. Que además el agradecer incluye el devolver, no olvidando que generalmente recibimos mucho más de lo que damos. Que hay que dar merecido homenaje a las personas que hemos perdido, no por medio del dolor, sino por medio de la gratitud, agradeciendo que nuestros caminos se encontrasen. Que la gratitud también requiere del desprenderse, del relajarse, del dejar ir, del dejarse llevar por el camino de la vida, con la mejor versión de nuestro yo, eliminando las expectativas innecesarias y permitiéndonos experimentar lo inesperado, muchas veces las mayores alegrías son las inesperadas.

 

Finalmente y resumiendo, puede que ser felices no siempre nos haga agradecidos, pero ser agradecidos siempre nos hará felices. Al levantarnos por la mañana, merecerá la pena pensar en lo precioso del privilegio de estar vivos, de respirar, pensar, disfrutar, amar…agradeciendo todo lo bueno que viene a nosotros, dando las gracias por lo tenemos, pues si no somos agradecidos por lo que tenemos hoy, ahora, es probable que no seamos agradecidos por lo que tendremos mañana.

 

Sólo me queda daros las gracias por estar ahí cada día, por leer estas reflexiones, por permitirme compartir. Mil gracias.

 

Buen día a [email protected]!!!

 

Os quiero [email protected]!!!

“La gratitud no es sólo la más grande de las virtudes, sino la madre de todas las demás.” * Cicerón

Hoy os dejo una canción de uno de mis poetas favoritos, Leonard Cohen, “Thanks for de Dance”. Espero que os guste.

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