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Una gota en el océano [27-03-2020]

 

Las imágenes de un diputado de Bérgamo, en la parlamento italiano, rompiendo a llorar en medio de su discurso, cuando aducía que se estaban quedando sin abuelos, me vienen a la cabeza con el primer café. No sé por qué, a veces una imagen o una frase se te quedan grabadas, aunque sólo sean una gota en el océano. Hace que se desate en mí un sentimiento de compasión que no puedo reprimir, una ineludible y empática sensación de desasosiego, de preocupación, por él, por ellos, por mí, por nosotros, por todo. Este “pequeño detalle”, perdido en el baúl de la tragedia que nos toca vivir, me hace pensar aquello de que la tragedia debe ser utilizada como fuente de fuerza, sin importar demasiado que clases de dificultades, que dolorosas experiencias nos afectan, el verdadero desastre es la pérdida de esperanza.

 

A la tragedia deberíamos utilizarla como desafío para encontrar y aflorar nuestra fuerza interior. Paz interior, como principio, como comienzo, es la clave, no se trata de conseguir que los problemas, ya sean internos o externos no nos afecten emocionalmente, sino de conseguir, que aún con dolor, afecten lo mínimo posible a nuestra calma interior. No se trata, tampoco, de pensar únicamente en nosotros mismos.

 

Si olvidamos a los demás, entonces nuestras mentes ocuparán un área muy pequeña, entonces, en esa pequeña área, incluso un pequeño problema parece un problema muy grande, pero si desarrollamos un sentido de preocupación por los demás, nos damos cuenta de que al igual que nosotros, ellos tan sólo quieren no sufrir, también desean felicidad. Es entonces, con ese sentimiento de preocupación colectiva, cuando nuestros propios problemas no son tan significativos, como resultado puede dotarnos de algo más de paz mental. Aunque no siempre podamos evitar situaciones difíciles, sí, podemos modificar el grado de sufrimiento por la forma que elegimos para responder a la situación.

 

Llegado aquí no se si he divagado con un corte un tanto budista, no sé, da igual, no se trata de religión, ni tan siquiera de meditación, a lo mejor es mas simple, quizá podamos vivir sin ellas, pero no podríamos sobrevivir sin afecto de verdad, sin afecto humano. Esto me hace recordar que las personas más bellas que he conocido, en gran medida, son aquellas que han conocido la derrota, el sufrimiento, la lucha, la pérdida y han encontrado la forma de salir del abismo, con una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que las llena de compasión, humildad y profundo amor. Seguramente, estaban ahí, estáis aquí, en mi vida, por algo, la gente bella no surge por nada. De todas maneras, creo que el meditar sobre todo ello, nos puede permitir abrazar nuestras preocupaciones, nuestros miedos y transformarlos en redención. Tenemos más capacidad sanadora de lo que creemos, dejemos que nuestra capacidad de sanar haga su trabajo.

 

Os quiero cabrones/as!!! (a esto ponerle acento mejicano, suena mejor)

“No sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es la única opción que te queda.” Bob Marley

Y como no, la canción que os dejo hoy para comenzar el día, es de mi querido Bob Marley, “Redemption Song”.

Buen día a [email protected]!!!

el-pinche-feliz

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