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El milagro del automasaje

Los músculos de la cara definen nuestra expresión. La tensión los endurece, la ira los tuerce, la depresión los debilita. Hay que ejercitarlos, porque si no, llegan arrugas y flacidez. La gimnasia y el automasaje actúan con mucha precisión, sobre todo si se les acompaña de una buena crema antiarrugas, reafirmante o exfoliante.

No solo de cremas vive el rostro. También de ejercicios que, como los abdominales, aprietan zonas flácidas y optimizan el buen estado de sus músculos. El resultado será siempre beneficioso, más aun si la gimnasia se acompaña del poder de una crema antiarrugas o reafirmante de contorno.

La cara revela antes que otras partes del cuerpo el proceso de envejecimiento. Sus músculos, agrupados alrededor de boca, nariz y ojos, se acortan para que estos orificios puedan cerrarse. Si este encogimiento se mantiene durante mucho tiempo, los músculos tienden a permanecer contraídos y a dejar surcos y señales. En definitiva, empiezan a formarse las tan temibles arrugas.

Pero el envejecimiento se puede frenar. Una alimentación sana —rica en frutas y verduras— y ejercicio localizado son los grandes aliados. Por el contrario, sol en exceso, tabaco, alcohol, grasas y cambios bruscos de peso son los peores enemigos.

La vida en positivo

A veces las arrugas no son más que la huella de un dolor crónico, signo permanente de preocupación, irritabilidad, etcétera. El cualquier caso habrá que tomarse la vida con filosofía, dicen sicólogos y siquiatras, por necesidades sanitarias y estéticas. Es que el estrés no es bueno ni para el cuerpo ni para la piel. Uno de carácter temporal quizás no sea perjudicial, pero uno de larga duración está relacionado con el estado del sistema inmunológico y las emociones.

A suavizar gestos

Los músculos de la cara son los que definen nuestra expresión (felicidad, tristeza, cansancio, miedo...). La tensión los endurece, la ira los tuerce, la depresión los debilita. Estos músculos responden a emociones y producen gestos que se escapan a nuestro control, por lo que para mantener joven el rostro debemos intentar suavizarlos. Es cierto que ningún ejercicio facial compensará los daños producidos por toda una vida de tensiones, pero al menos ayudará a suavizarlos.

Clases

El ejercicio facial surgió por la necesidad de ayudar a personas con problemas muy precisos que habían sufrido una parálisis facial o algún accidente. Posteriormente, al comprobar los efectos estéticos que producía (firmeza y elasticidad), empezó a emplearse para embellecer. Actualmente constituye un método muy eficaz en zonas del rostro que se pueden mejorar (ojeras, papada, flaccidez).

Ejercitar los 57 músculos de la cara requiere cierto aprendizaje (en Chile, los cirujanos plásticos enseñan esta gimnasia), pero hay rutinas que son fáciles de aprender. Como las siguientes, que se deben realizar siempre frente a un espejo:

* Abra completamente la boca y los ojos, y mantenga esa expresión durante cinco segundos. Relaje durante otros cinco segundos y repita cinco veces la serie.
    
* Con el dedo índice de cada mano, tire desde el extremo exterior de los ojos hasta achinarlos por completo. Aguante cinco segundos. Sin retirar los dedos y sin permitir que los ojos dejen su forma achinada, intente juntar los ojos. Aguante otros cinco segundos. Repita cinco veces esta acción.
    
* Coloque el dedo índice de cada mano a un centímetro de las comisuras de la boca y estire completamente los labios durante cinco segundos. Sin quitar los dedos y manteniendo la tensión, frunza los labios todo lo que pueda. Repita cinco veces.

Minuto de la crema

La aplicación de la crema es una excelente instancia para ejercitar la musculatura de la cara. El simple hecho de masajearla ayuda y permite, además, que el producto penetre mejor. La crema se calienta frotándola entre las manos y después se aplica mediante ligeras presiones y toques por todo el rostro. Los movimientos del automasaje deben ser rápidos y precisos para despertar y estimular la piel adormecida y cansada. Mientras coloca la crema, respire hondo, inhalando el aroma.

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