SALUD » Sistema Nervioso

Neuropatía periférica

La lesión de los nervios periféricos (los nervios que no sean del cerebro y la médula espinal) se conoce técnicamente como neuropatía periférica.
El daño ocurre a veces como complicación de una enfermedad larga, como, por ejemplo, la diabetes mellitus, alcoholismo, ciertas deficiencias vitamínicas o tumores en determinadas partes del cuerpo.
Hay muchas otras causas posibles. Por ejemplo, sobredosis de ciertas medicinas y sobreexposición a productos químicos (sobre todo arsénico, mercurio, plomo y fósforo orgánico, que se encuentran en los herbicidas).
Algunas infecciones atacan directamente a los nervios periféricos; quizá la más común sea la lepra, aunque la difteria, la poliomielitis y el tétanos pueden tener el mismo efecto.
En casos raros, se produce una grave neuropatía periférica como secuela de una infección vírica benigna. Entonces suele haber completa recuperación.

En la mayor parte de formas de neuropatía periférica, los síntomas se producen durante muchos meses (como trágica excepción, vea el Síndrome de Guillain-Barré).
Un rasgo común consiste en una sensación de hormigueo que empieza en las manos y pies, y se extiende lentamente a lo largo de las cuatro extremidades y el tronco.
Entonces, siguiendo el mismo curso, hay entumecimiento.
En algunos casos, los músculos se atrofian y hay debilitación grandual de la fuerza muscular en todo el cuerpo.

Aproximadamente a 1 persona de cada 400 se le diagnostica cada año la neuropatía periférica.
La enfermedad es relativamente común entre los alcohólicos y diabéticos.
La debida a la acumulación de productos químicos tóxicos es rara en la población general¸ pero aparece con alguna frecuencia entre los trabajadores de ciertas industrias y de las granjas.
Existen pruebas de que algunas neuropatías periféricas, que se desarrollan sin razón aparente, son anormalidades heredadas.

Si se siente una parte entumecida de su cuerpo, puede que no se percate de ello hasta que se produzca una infección o una ulceración.
Cuando el trastorno se debe a la lepra, los dedos de las manos y pies llegan a dañarse más allá de la posible recuperación.
Y el desgaste gradual de los músculos puede acabar en debilidad o parálisis.

No existe tratamiento médico o quirúrgico posible. Pero si el origen del daño nervioso parece provenir de cualquier otra enfermedad, el tratamiento más específico debería frenar o detener el avance de la neuropatía periférica. Si la causa son los productos químicos o tóxicos, se le advertirá que evite - o por lo menos reduzca - su exposición a la sustancia responsable. Tal vez se vea obligado a un cambio de ocupación. En los casos graves, en los que los músculos han sido muy debilitados, le prescribirán ayudas para la movilidad, y a fin de que se valga por sí mismo, tales como la fisioterapia, muletas o armazones, y ejercicios en el agua. Se le advertirá que permanezca alerta por si se causa heridas en las extremidades adormecidas, y que consulta a su médico siempre que padezca una magulladura o una úlcera abierta. Póngase en manos de un podólogo para que se ocupe de sus pies y use siempre zapatos cómodos.

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