– Para salvar las cerezas de la voracidad de los pájaros, corta tiras de papel de plata, o emplea esas cintas con que se decoran los árboles de Navidad, y cuélgalas del cerezo, como espantapájaros.
Pero, sobre todo, no lo hagas hasta el último momento, cuando ya las cerezas empiecen a madurar, pues si lo haces antes, los pájaros, que se acostumbran muy rápidamente a estos elementos disuasores, acabarán por posarse en ellos para comerse más cómodamente las cerezas.