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SALUD: PROBLEMAS DE RIÑÓN. QUÉ ES LA INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA?

Las enfermedades del riñón, en general, se conocen como nefropatías. Tienen una evolución variable:

* Unas veces se afecta bruscamente la función de los riñones, otras muy poco a poco.
* En ocasiones no tienen curación y el daño sigue su curso y en otras se consigue para la enfermedad y se recupera parte o prácticamente toda la función de estos órganos.

En cualquiera de los casos en los que la enfermedad sea imparable o la lesión sea muy importante, la parte que quede en funcionamiento irá disminuyendo y su trabajo de limpieza será insuficiente.

Debido a esta falta de función de los riñones se irán acumulando en el cuerpo sustancias no eliminadas en la orina. Esta situación puede descubrirse porque se sufran algunos síntomas o porque se observen datos anormales en los análisis y exploraciones ya que, a veces, es difícil darse cuenta de que se tienen los riñones enfermos.

Esta enfermedad puede no producir dolor ni malestar, y en muchos casos no se tendrá sensación de enfermedad, incluso aunque se haya perdido gran parte de la función renal. Sin embargo, la labor de seguimiento en las consultas de nefrología puede retrasar mucho la progresión de la enfermedad, llegando a frenarla en algunos procesos si se actúa al principio.

Es muy importante que la persona que padece estos problemas los conozca y colabore con los profesionales encargados de su cuidado. En este periodo de seguimiento, en la consulta de nefrología se controlan todos los factores de riesgo que puedan modificarse, las enfermedades que puedan aparecer, los medicamentos que perjudican la función renal, los alimentos recomendados y los que no, etc.

La insuficiencia renal se produce cuando los riñones dejan de realizar sus funciones y son incapaces de fabricar orina, o si la fabrican es como “agua” sin eliminar las sustancias tóxicas de nuestro organismo.

El resultado es la acumulación de líquidos y desechos en el cuerpo que nos provocan malestar, y que resulta muy peligroso para la vida si no se resuelve con algún tratamiento alternativo. Sin embargo, no hay que olvidar que, a veces, no van acompañadas de sintomatología hasta estadios muy avanzados de la enfermedad, (por eso se dice que son silenciosas) pero esto no significa que la enfermedad no esté presente y no progrese.

Podemos diferenciar entre la Insuficiencia Renal Aguda y la Crónica. En la Aguda, los riñones dejan de trabajar repentinamente debido a diversas causas (accidentes, intoxicación…) y generalmente puede curarse. En la Crónica, los riñones van dejando de funcionar paulatinamente como consecuencia de una enfermedad y no se puede curar, evolucionando a una Insuficiencia Renal Permanente, llamada con frecuencia también Terminal (IRT). Pero la palabra terminal solo hace referencia a que el riñón funciona tan poco que necesita diálisis, y no debemos entender por terminal que el paciente lo sea.

Si la insuficiencia renal progresa a fases muy avanzadas, existen tratamientos que sustituyen la función de los riñones. Si se llega a la situación en que una modalidad de diálisis es necesaria para suplir el trabajo de los riñones, tanto la hemodiálisis como la diálisis peritoneal hacen que se recupere la sensación de bienestar perdida y la mejoría del funcionamiento de los sistemas corporales. Cuando un riñón es trasplantado de forma satisfactoria, puede sustituir completamente la función renal.

FUENTE:Federación Nacional de Asociaciones para la Lucha Contra las Enfermedades Renales
http://www.alcer.org/es/

Causas insuficiencia renal crónica

Muchas pueden se las causas que nos lleven a una insuficiencia renal y dependen en gran medida de la edad del paciente. Ha habido un cambio significativo en las causas de la IRC en los últimos tiempos. Mientras en los años 70 las causas fundamentales eran por orden de importancia: glomerulonefritis, problemas vasculares (hipertensión arterial), diabetes (tipo II asociada a obesidad a veces) y otras; actualmente se ha invertido este orden, siendo los problemas vasculares, en el 34% de los casos, la causa de la enfermedad. A continuación estaría la diabetes, con un 19%, y la glomerulonefritis con un 15%.

Principales síntomas de la enfermedad

Los síntomas que nos alertarán de la enfermedad son:

Importante aumento o disminución del número de veces que se orina, necesidad de orinar por la noche, falta de apetito, cansancio, náuseas y vómitos, dolores de cabeza, hinchazones (sobre todo en párpados y piernas), insomnio, dificultad al respirar…

Con el paso del tiempo pueden aparecer otras manifestaciones (picores, quemazón plantar, inquietud de piernas, dolor de huesos, color de piel amarillento, mal aliento, interés sexual disminuido…)

Prevención de la Insuficiencia Renal Crónica

Si por algo se caracteriza la Insuficiencia Renal Crónica, es por su falta de síntomas, hasta que la afección llega a estadios muy avanzados, donde la actuación y las acciones que se pueden llevar a cabo para retrasar lo máximo posible su avance, se ven mucho más limitadas, que si se realizara un diagnóstico precoz de la enfermedad.

A través de análisis de sangre y orina, se puede conocer el grado de funcionamiento de los riñones y por lo tanto, ver si la persona que ha acudido al médico puede reunir indicios de padecer una IRC. La orina, se puede analizar de dos formas: A través de una pequeña muestra donde se puede observar si contiene sangre o indicios de infección, proteínas, o células; o recogiendo la orina que se produce durante 24 horas, con objeto de medir la cantidad de orina que los riñones producen y la cantidad de proteína que es eliminada. A través de estos datos, el médico comprobará si existe alguna alteración en el funcionamiento de los riñones. Otros datos que podrá evaluar son la creatinina, o cantidad de residuos procedentes de las células musculares y la urea, o proteínas ingeridas; esto le dará más datos para ver la alteración o no, de la función renal.

A través de diversos elementos que se miden con los análisis de sangre, que varían en cada persona dependiendo de tres factores (lo que comemos, el funcionamiento de los riñones y la cantidad de orina que se produce junto con la cantidad de residuos que se eliminan en la orina) también se puede comprobar la función renal.

La creatinina sérica es un residuo de la actividad muscular. Los niveles altos de creatinina en la sangre es el valor más utilizado para determinar la función renal. Normalmente, se suele comenzar el tratamiento de diálisis cuando la prueba de aclaramiento de creatinina, da cifras por debajo de 14 mililitros por minuto. Aunque actualmente hay una tendencia en adelantar la entrada del paciente a diálisis, para que llegue en mejores condiciones médicas y nutricionales al comienzo del tratamiento.

Otros factores que se pueden sumar, como indicios de que puede haber un problema renal pueden ser: la albúmina (proteínas), donde su nivel bajo en sangre, podría ser un síntoma de que los riñones comienzan a fallar. También un nivel bajo de hemoglobina, puede indicar que existe un déficit de hematíes producido por la falta de producción de éstos, por parte de los riñones. Esta alteración se conoce como anemia.


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