Cuidado con lo que se come

 

El ritmo de vida y la vorágine laboral que nos arrastra hace que la mayor parte de la gente coma fuera de sus casas. Esto lleva a pensar que es imposible mantener una dieta equilibrada y comer sano. Sin embargo, basta con un poco de control y cuidado con lo que se come. Aprender a consumir alimentos variados y con pocas grasas no es imposible. Todo depende de ti.

Acudir a tu casa para comer ya no es tarea fácil, sobre todo en las grandes ciudades donde las distancias entre el trabajo y la vivienda son muy grandes y a lo que hay que añadir el escaso tiempo que tenemos para ello y la dificultad de ir a casa y preparar los alimentos a toda velocidad, para que nos dé tiempo a comer y salir corriendo hacia el trabajo.

Si sólo dispones de una hora para comer y no puedes planificar las comidas con anterioridad, no te queda más remedio que conformarte con los menús que te ofrecen los restaurantes cercanos a tu oficina, a no ser que tengas una madre o suegra que te resuelva la papeleta y te haga la comida, con lo que te ha tocado la lotería. Pero si no es tu caso, no pienses que estás ante un grave problema.

Comer-fuera

¿Qué podemos comer?

Normalmente, los restaurantes con menús del día suelen ofrecer varias opciones de primeros y segundos platos, con lo que puedes confeccionarte una dieta saludable para cada día de la semana, recordando, eso sí, que hay que comer de todo. Lo primero que debes hacer es elegir entre arroces, legumbres, pastas, carnes, pescados, huevos y, por supuesto, verduras y hortalizas. Estos productos deben estar cocinados a ser posible, a la plancha y ligeros, sin grasas. Si no puedes evitarlo, procura no comer mucha cantidad.

Una buena opción es elegir de primer plato una suculenta ensalada de temporada con diversidad de ingredientes. Procura que las salsas no sean muy pesadas, a ser posible una vinagreta servida aparte, y huye de la mahonesa, salsa rosa o queso azul.

Como segundo plato, puedes consumir a lo largo de la semana carne blanca, pescado azul, huevos, carne roja y pescado blanco. Si tienes dudas, opta por un pescado o filete a la plancha. Seguro que así te sentirás más ligero y no tan pesado.

Tienes que tener en cuenta que el segundo plato dependerá de lo que has comido de primero. Si, has elegido un primero fuerte, (por ejemplo judías blancas), vete directo a por algo a la plancha. Si, por el contrario, has comido de primero una ensalada, puedes permitirte una carne con guarnición (mejor unas verduritas al vapor que unas patatas fritas)

¿Y de postre?

Antes de nada párate y piensa. Sí, ya sé que ese helado de tres bolas con doble capa de chocolate está diciendo “cómeme” pero no lo hagas. Piensa en la variedad de frutas que hay cada temporada, seguro que entre todas ellas encuentras una que te guste. La fruta tiene además enormes poderes nutritivos y preventivos que te ayudarán a sobrellevar mejor la jornada y recargarte de energía.

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