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La piel viva

Cada cierto tiempo, las células de la piel se mueren y hay que retirarlas con limpieza y exfoliación. La limpieza de cara debe ser diaria, diurna y nocturna, y en esa rutina tiene que contemplarse una exfoliación por lo menos una vez a la semana. Para eso existen productos de rostro y cuerpo con gránulos exquisitos que dejan la piel más viva que nunca.

Cada 28 días, las células de la piel mueren. Y cuando eso ocurre, no se van al cielo. Se quedan pegadas a la superficie del cuerpo y de la cara, afeando su aspecto, haciéndola lucir opaca y seca.

Las células muertas de la piel deben retirarse y ese proceso se llama exfoliación. Es un paso que no debería saltarse ninguna buena rutina de limpieza y cuidado de piel, por lo menos una o dos veces por semana.

Una vez desprendidas las células muertas y las impurezas, los poros se afinan y eso da al rostro un aspecto radiante y uniforme porque se facilita una mayor oxigenación de la epidermis. A la vez, se activa la renovación celular y esto permite que los demás productos destinados al cuidado cutáneo penetren de mejor forma.

En el caso del rostro, el exfoliante lo prepara para que las cremas que vienen posteriormente trabajen óptimamente.

Es muy importante que el exfoliante deba ser suave en su formulación porque debe respetar el equilibrio natural de la piel.

Primera regla

Antes que la exfoliación, se debe realizar una limpieza acuciosa. El rostro no sólo se ensucia con el maquillaje. Todos los días se expone a millones de agentes que lo ensucian y contaminan, y aunque la mayoría de éstos sean invisibles, deterioran progresivamente la piel al entrar en contacto con ella.

La limpieza rigurosa de la piel de la cara es un hábito necesario y obligatorio si se pretende que un maquillaje favorezca.

Debe efectuarse todos los días por la mañana y por la noche. Por la mañana, para retirar el sebo y la grasa que se forman de manera natural, y por la noche, para retirar el resto de maquillaje y la suciedad acumulada durante el día. Esta regla es imprescindible para las mujeres de todas las edades.

La suciedad tiene varios efectos:

* Tapa los poros, impidiendo que la piel respire y se mantenga naturalmente humectada.

* Muchos elementos contaminantes ayudan a la formación de radicales libres que causan el envejecimiento prematuro de los tejidos.

* En un rostro sucio, los tratamientos nutritivos y humectantes pierden hasta un 50 por ciento de su efectividad.

En este sentido, todas las pieles necesitan de limpieza diaria. Lo único que varía es el producto, porque los hay para diferentes tipos.

Los productos de limpieza actúan a nivel de contactación, es decir, en la epidermis. Su función es eliminar los detritus celulares (impurezas) que se encuentran en el poro y la superficie de la piel. Estas impurezas provienen principalmente de maquillaje, suciedad ambiental y orgánica (sudor y sebo).

Es fundamental que los desmaquilladores, al ejercer su acción limpiadora, mantengan la capa emulsionada de la piel. Esto no sucede con la mayoría de los jabones comunes, que al eliminar las impurezas alteran el equilibrio del pH en el cutis, dejándolo seco y desprotegido. Por eso es que siempre se recomienda lavar la cara con productos especializados.

La piel recibe mucha ayuda a través de los cuidados de higiene y cosméticos que se le brinden. Existe, de hecho, una relación directa entre los hábitos de limpieza del cutis y la calidad de éste, por varias razones. El rostro recibe durante el día muchos elementos tóxicos que la dañan y tapan sus poros, además del maquillaje. Si estos elementos no se eliminan, se van depositando en la piel, acelerando su oxidación y entorpeciendo su sistema natural de respiración.

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