– Para preparar aceites aromáticos, llena una botella de cristal con las hierbas que quieras y luego rellénala con aceite de girasol. Cubre la botella con una muselina y ponla en una ventana soleada. Déjala ahí durante un par de semanas, agitándola una vez al día. Transcurrido este tiempo puedes filtrar el aceite y llenar con él botellas más manejables.
– Lava una rama de romero, sécala con papel de cocina y échala dentro de la botella de aceite. Tápala y ponla a macerar 2 meses. Este aceite perfumado al romero puedes emplearlo para aromatizar pizzas, ensaladas e incluso guisos.
– Distribuye aceite en botellas pequeñas y aromatízalas a base de finas hierbas. Deja que maceren por espacio de un mes y tendrás aceites de diversos aromas para tus platos:
Una rama de tomillo: especial para carnes, pescados y salsa de tomate.
2 hojas de laurel, una rama de tomillo y 2 clavos: perfecto para pescados asados, asados de cerdo y pinchitos.
Una rama de romero: ideal para ternera, cordero y salsas de tomate.
Una rama de estragón: para darle un toque a los pollos asados y a las salsas vinagretas que prepares.
– Los tallos de plantas leñosas como el romero o el tomillo se cortan y se conservan en botellas con aceite de oliva. Sus sabores se comunican al aceite, y al mismo tiempo las propias hierbas conservan su textura, color y aroma.