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Los perros disfrutan de la comida, la devoran como si fuera su último plato. Por ello hay que tener mucho cuidado con lo que ingieren para prevenir aumentos desmedidos de peso.

El exceso de peso no es un problema exclusivo de los humanos. Los animales domésticos, específicamente los gatos y perros, pueden tender a engordar demasiado. Entre las razones que esgrimen los especialistas están la alimentación rica en grasa y la falta de ejercicio físico.

Hay elementos colaterales que también influyen en la acumulación de grasas como el comer demasiado rápido, comer cualquier cosa que se le atraviese en su camino o picotear a cada momento. Desde el punto de vista médico, en el aumento de peso inciden la predisposición racial y algunas alteraciones del metabolismo.

Cuando un perro tiene unos kilos de más no sólo tiene problemas estéticos, su rendimiento o desempeño disminuye y aumenta la propensión a enfermedades como la artritis, diabetes, afecciones cardíacas y flatulencias.

Es normal ver que el perro se lanza dentro del plato y rápidamente consume el alimento. Es como si padeciera de una ansiedad terrible que en ocasiones le impide masticar los trozos sólidos. Es cierto que sus ancestros devoraban las presas y las engullían a toda prisa. Sin embargo, ahora no es buen hábito.

Consumir alimentos sin masticarlos permite que entre aire al estómago y esto genera gases. Los veterinarios hacen énfasis en una educación alimentaria de los canes y para evitar esa ansiedad, recomiendan compartir la ración diaria en dos tomas. Con ello, se facilita la digestión y se reduce el nerviosismo.

Si quiere realmente ayudar a su mascota, no debe sentir lástima a la hora de ponerlo en un régimen. Eso puede hacer que adelgace y no mantenga una actitud estricta tanto con el resto de la familia como con el perro.

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Causas de la obesidad

Básicamente la falta de ejercicios y la ingestión exagerada de grasas generan tendencia a la obesidad. El cachorro que se ve gordito, aunque luzca tierno y divertido, probablemente se convierta en un adulto obeso.

Asimismo, la esterilización en las hembras incide en el desarrollo de patrones obesos. No importa cuál sea la razón, la sobrealimentación y los malos hábitos alimentarios son los factores de mayor riesgo.

Los veterinarios aconsejan reducir progresivamente las golosinas de su dieta, así como suspender los bocados extra y las sobras de la mesa. Al igual que en los humanos, la correcta combinación de alimentos durante la etapa de crecimiento determina su estado de salud.

La sobrealimentación del cachorro en su etapa de crecimiento hará que se multipliquen sus células y tejidos adiposos. Si por el contrario, se le suministran los alimentos correctos en esa fase, será más difícil que sus células se multipliquen en la madurez. Ello no significa que estará a salvo de la obesidad.

Perder esos kilitos de más

Antes de decidir que su fiel amigo necesita una dieta y correr el riego de matarlo de hambre, es importante llevarlo al veterinario, quien determinará si efectivamente está gordo y requiere un régimen alimenticio. En casa, se le pueden palpar las costillas para saber si cuelga alguna capa de grasa y al sentarse, se puede observar si la barriga cuelga. Sin embargo, el especialista es el más capacitado para establecer el peso ideal del perro.

Se trata de establecer un plan que le permita recuperar la silueta sin riesgos para el organismo. La reducción en el consumo redundará entre 20 y 30%. Lo ideal es disminuir el consumo de energía a través de la reducción de la cantidad de comida habitual.

Por otra parte, la cantidad de ejercicio se debe incrementar, pero hay que tener mucho cuidado de no exagerar con los canes muy gordos ya que pueden sufrir problemas cardíacos y respiratorios.

En ocasiones, los dueños de mascotas trasladan al animal los hábitos de alimentación humanos. En el caso de las dietas, se llega a pensar que es bueno aumentar la cantidad de fibra en su dieta. Pero no es así. La fibra acelera el paso de los alimentos por el tubo digestivo por lo que tal vez su organismo no tenga tiempo suficiente para absorber sus componentes. En consecuencia, se producirá un cuadro de insuficiencia nutricional. Además, la fibra absorbe mucha agua y las heces se vuelven más líquidas, poniendo en riesgo el funcionamiento de los riñones.

¡A correr!

Para la buena salud del perro es esencial una dieta bien equilibrada y atención médica regular por parte de un veterinario calificado, pero también lo es el ejercicio diario para mantenerlo dispuesto y alerta. El perro necesita hacer regularmente ejercicio en forma de un paseo ligero o un trote corto para conservar su estructura ósea en buen estado. Algunos dueños suelen olvidarse de su perro y lo dejan confinado mucho rato sin prestarle atención y sin facilitarle el tiempo de ejercicio. Esto hay que evitarlo.

Los perros que han estado encerrados todo el día mientras sus amos están en el trabajo o la escuela necesitan atención especial. Hay que dedicar un rato cada día para el juego con un miembro de la familia. Es de resaltar que no todo el mundo es propicio a dejar correr a su perro en un campo abierto o por una playa de arena, pero un paseo de diez minutos al aire fresco también es válido.

Los perros caseros, en especial los que viven en apartamentos, necesitan salir a pasear fuera después de cada comida para que se desahoguen por sí mismos. Cada vez que sea posible, se recomienda dejarlo correr y saltar para tonificar su cuerpo y estimular su actividad cardiovascular. Esto le permite quemar calorías y mantenerse bien al mismo tiempo que se relaja y elimina la tensión que puede haber manifestado mientras la familia estaba ausente.

Para quienes trabajan de lunes a viernes las caminatas de fin de semana pueden ser muy beneficiosas ya que tendrán más tiempo para dedicar al amigo canino. Puede intentar entusiasmarlo con el simple juego de lanzar un palo o una pelota de goma e incluso emplear los trucos básicos de revolcarle, hacer que se mantenga erguido sobre sus patas traseras y saltar. En caso de que pretenda retar a su perro con un trabajo realmente fuerte para elevar su ritmo cardíaco, no lo esfuerce demasiado sin haberlo preparado con un paseo rápido. Se trata de un acondicionamiento similar al de los humanos, donde se necesita un precalentamiento y un enfriamiento de los músculos para no saturar el organismo.

 

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