También estamos hechos de cicatrices [23-06-2020]

 

Queridos días tristes:

 

Quisiera agradeceros todas vuestras enseñanzas, todo lo que he aprendido, todo lo experimentado. Que la vida no es siempre fácil, que a veces pesa como una enorme roca, que a veces desgarra sin ninguna contemplación.

 

Me susurrabais que no tenía el deber de estar siempre bien, que tenía el derecho de derrumbarme, de llorar, de gritar. Que más valía expresar como uno se sentía, que ahogarse en ello. Que, sin importar cual fuera el motivo. me permitiera sentir la tristeza para desahogar el dolor, que aceptarlo era la única manera de hacerlo.

 

Me mostrasteis que estar triste me conectaba con los recuerdos y que, aún siendo útiles éstos, dejaban de serlo si únicamente me apoyaba en ellos. Me mostrasteis el espejo donde ser valiente y descubrirme, donde encontrar al desconocido que habitaba en mí y ser capaz de transformarlo, o más bien de recuperar mi autenticidad en un reencuentro cariñoso, libre de prejuicios y críticas para recoger cada trozo que la tristeza había hecho añicos y recomponerla a partir de la comprensión.

 

Gracias por enseñarme que uno debe dejar de maltratarse, gracias por enseñarme a abrazarme, a quererme, a tratarme con cariño, a perdonar mis errores, a comprender que las equivocaciones formaban parte del aprendizaje, a estar seguro de que detrás de cada una hubo un avance.

 

Gracias por ayudarme a reflexionar. Gracias por ayudarme a reconocer a quien soy de verdad. Gracias por ayudarme a mirarme a los ojos, a conectar con ellos, a reencontrarme con la única persona que siempre estará conmigo. Gracias por hacerme comprender que también estamos hechos de cicatrices, que son pinceladas que ayudan a pintar quienes somos en realidad.

 

Gracias por hacerme comprender que vosotros, los días tristes, necesitáis ser escuchados para ser entendidos, para ser comprendidos, para ser superados. Gracias por enseñarme que, tras los días tristes, el sol aparece, a veces con pequeños destellos, tan solo, a veces deslumbrante, pero siempre deseando abrazarnos con su cálida luz envolvente. Gracias por mostrarme la oscuridad para poder amar la luz. Gracias por mostrarme el frío para apreciar el calor. Gracias por mostrarme la tristeza para comprender la felicidad.

 

No diré aquello de espero volver a veros pronto, pues cuanto más tarde se dé vuestra vuelta, mejor. Pero habéis de saber, queridos días tristes, que si volvéis os daré cobijo, os mostraré mi hospitalidad, intentaré comprender por qué habéis vuelto, escucharé vuestro sabio consejo y os despediré de nuevo, cambiando un ¡Hasta Pronto! por un ¡Hasta Tarde!

 

Buen día a [email protected]!!!

 

Os quiero [email protected]!!!

“La tristeza, aunque esté siempre justificada muchas veces sólo es pereza. Nada necesita menos esfuerzo que estar triste.” Séneca

Para musicar recuerdos tristes pero a la vez aliviar el alma no hay nada mejor que un blues. Os dejo a uno de los grandes, B.B. King mano a mano con Tracy Chapman..."The Thrill Is Gone"...

el-pinche-feliz

 Aquí a diario Mis Gastrotapas← desde la "Oronja Home"
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