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Esta sucesión de palabras también ha ayudado a mitigar el dolor [10-07-2020]

 

El sueño era bonito, difuminado, extraño, impreciso, pero bello y repleto de paz. Según escribo estas palabras se diluye su recuerdo y tan solo queda la placentera sensación que se vió interrumpida por un intenso latigazo. Un profundo y pronunciado dolor me trajo de vuelta a este mundo. Una punzada se clava en la base de la columna, bajando por la pierna, abriéndose paso con vehemencia eléctrica hasta bordear el empeine, finalizando en los dedos del pie.

 

Hay que levantarse, hay que estirar. Es un buen momento para asomarse a observar el firmamento. El silencio, en mitad de la noche, es profundamente hermoso. Júpiter y Saturno, compañeros de vigilia estos últimos meses, deambulan por el sureste, al sur la Luna brilla menguada ya, pero aún intensa. Hacia el este ya asoma Marte por encima de los tejados, siguiendo su estela inalcanzable.

 

Estiramiento, respiración, calma, relajación…ya remite, ya se pasa. El dolor físico es una reacción natural que no tiene nada que ver con el sufrimiento, Se puede lidiar con él, si convives con el dolor mucho tiempo llegas a acostumbrarte a su presencia, llegas a establecer cierta amistad. Cuando es un compañero constante que te acompaña casi a todas horas, más vale llevarse bien. Pero como a los niños, conviene no malcriarlo, no hay que dejar que se vista de sufrimiento.

 

El sufrimiento es otra cosa, es un estado que nosotros creamos al resistirnos al dolor cuando tratamos de eliminarlo inmediatamente y no lo logramos, cuando nos incomoda esa emoción negativa que nos produce y tratamos de resistirnos, cuando nos ponemos nerviosos y no aceptamos la situación. Esa resistencia, ese empeño inconsciente, convierte el dolor en sufrimiento, cuanto más nos resistimos, más fuerte se vuelve el malestar, pues el sufrimiento tiende a enredarnos en un sinfín de pensamientos negativos que hacen muy complicado comenzar a sentirse mejor.

 

Es necesario reflexionar y otorgar sentido al dolor para poder salir fortalecido de esa adversidad que lo produjo, es necesario analizarlo, comprenderlo y extraer un aprendizaje. El dolor puede llegar a fortalecernos, puede mostrarnos de lo que somos capaces, puede aumentar nuestra capacidad de superación permitiéndonos afrontar los cambios que produce en nuestra vida, enseñándonos a manejar los contratiempos, a redirigir nuestro rumbo.

 

Sin embargo si dejamos que el sufrimiento nos invada, empezaremos a sentirnos como víctimas injustamente tratadas por la vida, el destino, la casualidad, las circunstancias o lo que sea. Nos sentiremos incapaces de controlar lo que sucede, nos veremos como un ser débil, impotente, vapuleado, pasaremos de ser conductor a pasajero, un mero espectador de nuestro propio dolor.

 

Afortunadamente está en nuestras manos elegir entre dolor y sufrimiento, podemos decidir deliberadamente aceptar el dolor cuando se presente, aprender de él. No huir, no resistirse a su presencia, quizá simplemente atravesarlo. Tal vez no podamos hacer que desaparezca, pero haciéndolo nuestro, utilizando la mente, se le puede ganar terreno, al fin y al cabo nuestras emociones y pensamientos afectan a nuestra salud física puesto que siempre existe un aspecto psicológico en todo dolor, en toda enfermedad.

 

Al final, tanto el catastrofismo autoimpuesto como la aceptación son determinantes con respecto al dolor, establecer con cuál de ellos nos quedamos es la clave para manejar el control que nuestra mente puede ejercer sobre el dolor físico. Al comprender que el dolor es un fenómeno que sucede en el cerebro, que depende de multitud de factores, desde el daño en un nervio o tejido hasta nuestro estado de ánimo, adquiriremos la consciencia de que podemos hacer mucho por nosotros mismos, desde la calma, desde la comprensión, desde el conocimiento, desde la superación, desde la aceptación.

 

Ya se ha pasado, esta sucesión de palabras repletas de pensamientos, su plasmación por escrito, también han ayudado a mitigar el dolor. Gracias por leerlas, gracias por estar ahí cada mañana, mil gracias.

 

Buen día a tod@s!!!

Os quiero Bandid@s!!!

“Cuando enfermes, en lugar de odiar ese mal, considéralo tu maestro” Alejandro Jodorowsky

Terminando de escribir comienza a sonar un temazo en mis auriculares, ¿sera casualidad?…pues ahí os dejo ocho minutazos para disfrutar de esa mezcla de jazz, ritmos magrebíes y sonidos del Mediterráneo Oriental que tan sabiamente maneja Omer Avital…que disfruteis de “Afrik”…

el-pinche-feliz

Aquí a diario Mis Gastrotapasdesde la “Oronja Home”
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