COMO ROMPER
EL CICLO DE LA VIOLENCIA
Los estudios realizados,
en este sentido, encuentran que los adultos
que fueron maltratados en su infancia que no
reproducen el problema con sus hijos difieren
de los que sí lo hacen por una serie
de características que pueden, por tanto,
ser desarrolladas para romper el ciclo de la
violencia (Egeland, Jacobiz y Sroufe, 1988;
Kauffman y Zigler, 1989):
1) El establecimiento de
vínculos afectivos no violentos, que
proporcionen experiencias positivas acerca de
uno mismo y de los demás. Una especial
importancia parecen tener, en este sentido:
1) una relación afectiva segura (no violenta)
con uno de los padres; 2) una relación
afectiva estable y satisfactoria durante la
edad adulta (con una pareja no violenta); 3)
y una relación terapéutica eficaz
(Díaz-Aguado, Dir., 2001).
2) La conceptualización
de las experiencias de maltrato sufridas como
tales, reconociendo su inadecuación y
expresando a otra(s) personas las emociones
que suscitaron. Cuando, por el contrario, dichas
experiencias se justifican conceptualizándolas
como disciplina el riesgo de reproducirlas aumenta.
3) El compromiso explícito
de no reproducir con los propios hijos lo sufrido
en la infancia.
4) Y el desarrollo de habilidades
que permitan afrontar el estrés con eficacia,
resolver los conflictos sociales de forma no
violenta y educar adecuadamente a los hijos.
El riesgo de la transmisión
varía también, en función
de la interacción que se establece en
la familia y entre ésta y el resto de
la sociedad.
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