DEDOS DE MARTILLO, EL PIE
PIDE AYUDA
Si algunas de las partes de
nuestro cuerpo pudieran reclamarnos falta de
cuidados, tendríamos que hablar de los
pies, pues pocas veces les prestamos atención.
Un problema común, y que es evitable,
es la deformidad llamada "dedos de martillo",
la cual puede llevar al paciente al quirófano
tras haber sufrido interminables molestias.
¿Sabía usted
que para que los pies sostengan nuestro peso
reparten el equilibrio de la siguiente manera:
25% en el dedo pulgar o "gordo" (primer
ortejo), otro 25% en el resto de los dedos y
el 50% en el talón? Qué le parece.
Los dedos (ortejos) son una
parte del pie mucho más importante de
lo que pensamos, y descuidarlos puede representar
horas de dolor y dificultades al caminar. Uno
de los problemas que a menudo se presenta es
el que afecta a tendones y articulaciones por
usar calzado muy ajustado, y que recibe el nombre
dedos de martillo.
La afección ocurre
en cualquiera de los ortejos y es resultado
de un desequilibrio entre los músculos
de éstos, es decir, los que mantienen
estirado al dedo (llamados extensores, se ubican
en la parte superior) son mas débiles
que los flexores (permiten movimiento y están
debajo), produciendo una posición anormal
de encogimiento. Sucede entonces que ciertas
estructuras de tejido blando llamadas tendones
(resistentes cordones fibrosos que conectan
a los músculos con los huesos), y cápsulas
(resistente cubierta o envoltura fibrosa que
rodea una articulación) pueden estirarse
y encogerse, especialmente en la parte superior
del dedo.
No son raras irritación
e inflamación de la piel o incluso durezas
o la formación de callos (acumulación
de células duras de piel muerta) sobre
estas prominentes articulaciones que rozan con
los zapatos; aunque menos común, pueden
también producirse callosidades en la
parte inferior del pie por la presión
contra el piso.
Cirugía en muchos casos
Hay dos tipos diferentes de dedos de martillo:
Flexible. Los ortejos afectados normalmente
se enderezan cuando el paciente se pone de pie
y el peso recae sobre ellos; la solución
puede inicialmente estar en el uso de almohadillas
que protejan la protuberancia, así como
de zapatos más cómodos; en casos
graves se aplican inyecciones desinflamantes
directamente en la zona afectada.
Rígidos. No se enderezan,
y están asociados a dolor y formación
de los callos; las razones por lo que esto puede
ocurrir son defectos congenitos (al nacer),
uso de calzado muy apretado y artritis (inflamación
de las articulaciones). Para corregir la deformidad
es necesaria la cirugía; sin embargo,
antes de hacer cualquier tipo de intervención,
el medico especialista (podólogo) evaluará
a fondo el problema, observando detenidamente
los pies al estar sentado, de pie y caminando,
poniendo especial atención en la posición
en la que haya mayor dolor.
A menudo los rayos X son necesarios
para un diagnóstico correcto, ya que
este procedimiento permite obtener información
útil sobre los huesos del pie y sus articulaciones,
la cual podrá ayudar al facultativo a
elegir el procedimiento quirúrgico correcto
de entre los dos más comunes:
1. Artroplastía excisional.
Pequeño pedazo de hueso al nivel de la
articulación rígida es removido
del dedo del pie para enderezarlo; asimismo,
se aprovecha para balancear la tensión
de los músculos extensor y flexor, con
el fin de prevenir la recurrencia.
2. Artrodesis digital. Se realiza cuando existen
múltiples deformidades. Consiste en fijar
dos o más huesos, añadiendo injertos
óseos y colocando un soporte elástico
o metálico que los mantenga unidos hasta
lograr una consistencia sólida.
En ambos casos la sutura debe
dejarse por 10 días, tiempo en que resulta
importante conservar la zona seca y durante
el cual el paciente evitará usar zapatos
de suela dura. Particularmente en la artrodesis
digital el intervenido requerirá aproximadamente
20 días para su recuperación;
es probable que haya sensación de que
el dedo esté un poco flojo, la cual durará
incluso varias semanas después de la
cirugía.
Generalmente estos procedimientos
pueden hacerse en el consultorio médico
bajo anestesia local. En este caso se inyecta
anestésico alrededor del dedo afectado
para adormecer solamente aquella parte del pie,
lo cual hace que el tratamiento sea indoloro
y permite estar despierto durante la cirugía.
Ahora bien, el podólogo
puede reconocer que el problema no está
en los huesos y articulaciones sino en tendones,
y de acuerdo a la severidad del caso puede elegir
intervenir para retirar la causa de la afección.
Esta técnica que también puede
llevarse a cabo en el consultorio, recibe el
nombre tenotomía y consiste en cortar
los tendones tensos a través de pequeñas
incisiones en la piel en la parte superior e
inferior del dedo.
Por otra parte, cuando se
reconoce que la causa del dedo de martillo es
tensión en la cápsula (notable
dureza en lo alto de la articulación),
se recurre a cirugía (capsulotomia) para
cortarla y que el ortejo recupere su condición
normal.
Finalizado el procedimiento,
en ambos casos, la incisión se puede
cerrar con solamente 1 o 2 puntos de sutura,
aplicando pequeño vendaje sobre el dedo
para proporcionar protección y actuar
como tablilla para mantener el dedo recto durante
la recuperación. El paciente puede caminar
sobre el pie operado inmediatamente utilizando
calzado quirúrgico especial, el cual
tendrá que usar de 1 a 3 semanas después
de la cirugía; los puntos de sutura se
quitan normalmente entre 10 y 14 días
después de la operación.
Para los callos
En caso que las callosidades impidan llevar
a cabo la vida cotidiana, existen sencillos
tratamientos, como el uso de aditamentos que
evitan el roce del zapato con el callo, así
como parches con almohadillas o plantillas ortopédicas;
vale mencionar que estos accesorios no corrigen
la deformidad, pero sí evitan el dolor
para que el paciente camine sin mayor problema.
Por otra parte, hay productos
disponibles sin receta médica para reducir
temporalmente el doloroso callo que se presenta
a menudo con los dedos de martillo. Estos medicamentos
deben ser usados con precaución, ya que
son ácidos suaves que queman la callosidad
y que deben evitarse entre los dedos, donde
la piel es aun más sensible; cabe destacar
que éstos nunca deberán ser usados
por personas con mala circulación sanguínea
o diabetes.
La cirugía es otro
recurso eficaz para corregir callosidades y
así evitar la dolorosa presión
del hueso sobre la piel. "El tiempo es
oro", de manera que si usted está
en esta situación no lo deje para después
y elimine esas callosidades, pues al paso de
los días el tratamiento se hace más
complicado y los resultados no son tan efectivos.
No queda más que reiterarle
que no se olvide de sus pies y, de vez en cuando,
bríndeles unos minutos de atención,
no espere que sean ellos quienes la pidan.