Cortar radicalmente la afición por los dulces o las salsas no es la solución para obtener una figura más afinada.

 

Sólo conseguirá que esos alimentos sean más deseables y que, en un momento de debilidad, el atracón sea memorable. Todo vale, con moderación.

1. Aligerar las salsas. Los expertos aconsejan diluir la salsa rosa con yogur o zumo de limón, sustituir la nata por yogur desnatado y la leche entera por desnatada o de soja. También es conveniente desengrasar los caldos que se van a utilizar en la salsa enfriándolos en la nevera y retirando la capa de grasa que se forma en su superficie.

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2. Suavizar los dulces consistentes. Los pasteles caseros son más saludables que los que venden en las tiendas. Al ponerse manos a la obra con una tarta hay que reducir a la mitad la cantidad de azúcar que indica la receta correspondiente. Lo mismo puede hacerse con a dosis de mantequilla, margarina o aceite. En cuanto a los postres fríos y cremosos, se pueden elaborar helados de yogur bajos en grasas y calorías.

3. Cuidado con lo light. Los dulces light contienen tanto azúcar que alcanzan un nivel calórico similar al de las versiones enteras. Algunas bebidas sin azúcar contienen edulcorantes como el sorbitol, la fructosa, melaza, miel y siropes que están repletos de calorías. El chocolate light sigue teniendo un alto contenido calórico debido a las grasas que contiene.

4. Vigilar el azúcar. Se esconde donde menos se imagina: salsas de barbacoa o ketchup, zumos envasados,… Para descubrirlo a tiempo, es imprescindible leer las etiquetas de las comidas para comprobar su contenido. Una pista: las palabras terminadas en osa como fructosa, dextrosa, lactosa o maltosa indican su presencia.

5. A la rica y ligera ensalada. Un truco para no pasarse con el aceite a la hora de aderezar la ensalada consiste en utilizar dos cucharadas del este oro líquido o de mayonesa por persona. Otro error es preparar ensaladas repletas de ingredientes.

6. Reemplazar las frituras. Hay que utilizar la menor cantidad de grasa posible y decantarse por otros métodos de cocción más sanos. Al cocinar al vapor, por ejemplo, se conservan todos los nutrientes, vitaminas y minerales. A la plancha se desengrasan las comidas, al horno se realza el sabor y a presión en la olla exprés se reduce el tiempo de cocción. También se puede optar por usar el microondas. En este caso, los alimentos casi se cuecen al vapor y necesitan poca grasa.

7. Saborear la fruta. Si se tiene mono de dulce, lo mejor es satisfacer ese deseo con frutas que, además aportan una cantidad importante de nutrientes, vitaminas y minerales. También contienen fibra vegetal, que mejora la actividad intestinal y aumenta la sensación de saciedad.

8. Endulzarse con moderación. A veces es preferible ceder a la tentación y comer una pequeña cantidad del alimento deseado. En lugar de privarse de la mermelada y el chocolate, lo ideal es adquirirlos en porciones individuales.

9. Endulzantes naturales. No está de más utilizar edulcorantes naturales como la canela, menta, vainilla o esencia de almendras a la hora de hacer pasteles caseros. De esta manera, se podrá reducir a la mitad la cantidad de azúcar de las recetas.

10. Pasarse a lo desnatado. Es recomendable elaborar los postres lácteos con leche desnatada y quesos semigrasos.

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