Para muchos especialistas, el estrés es uno de los problemas de salud más importante del siglo. Durante el embarazo, puede perjudicarte más que nunca, por eso es necesario aprender a combatirlo.

El estrés es una respuesta natural de nuestro organismo ante situaciones de alerta que requieren una atención especial. Permite que nuestro cuerpo reaccione de manera inmediata y eficaz.

Pero tiene un lado negativo, y es que si esa situación se mantiene durante mucho tiempo nuestro organismo no vuelve a la situación normal, y este estado de tensión continuada provoca ciertos trastornos en nuestra salud.

El embarazo, causa de estrés

Hace unos años, dos científicos americanos diseñaron una escala con el fin de valorar cuáles eran los acontecimientos de la vida que provocaban más estrés.

Se hicieron cientos de entrevistas y, curiosamente, el embarazo era una de las primeras de la lista, sólo detrás de sucesos tan importantes como la muerte del cónyuge, el divorcio o una enfermedad crónica.

Según los expertos, una de las causas más importantes de estrés son los cambios y el embarazo es una etapa en la que se suceden cambios de todo tipo. A los evidentes físicos, hay que unir estados de ánimo desconocidos hasta entonces y, en muchos casos, cambios en la casa o una mudanza para acoplar al nuevo miembro de la familia. Las dificultades económicas también ponen su granito de arena así como el temor a no poder asumir el nuevo rol de padres.

El embarazo necesita un periodo de adaptación y si a esto se unen los temores a que todo marche bien y la necesidad de compatibilizar la maternidad con, tal vez, un trabajo agitado, el estrés está asegurado.

Estrés y embarazo son incompatibles

Distintas respuestas

Sin embargo, los psicólogos afirman que el estrés no está causado solamente por las circunstancias, sino por la manera personal con que se afrontan. Una persona puede padecer estrés cuando ha de enfrentarse a demandas ambientales que sobrepasan sus recursos, y lo que siente es que no puede asumirlas eficazmente.

Por eso, una situación puede ser muy estresante para una persona y para otra no serlo en absoluto. Sin embargo hay un denominador común. Se trata de situaciones insatisfactorias o problemáticas que se viven como si no tuvieran solución: problemas en la pareja, un trabajo poco gratificante o agotador, una larga enfermedad...

Los tres primeros meses del embarazo son los más proclives a los efectos del estrés. En muchos casos la actividad de las hormonas agudiza los miedos y las intranquilidades que puede provocar el nuevo estado.

Las consecuencias del estrés

Los científicos han estudiado durante los últimos años cómo influye es estrés en nuestra salud. Parece que puede ser la causa de insomnio, dolores de cabeza, de espalda, de taquicardias o de desequilibrio hormonal.

También está relacionado con el aumento de la tensión arterial y del colesterol así como con la alteración del sistema inmunológico, lo que aumenta la posibilidad de contraer todo tipo de infecciones. Algunos estudios, incluso, han relacionado el estrés con la aparición de ciertos tipos de cáncer.

¿Y que ocurre si estás embarazada? Si pretendes hacer las mismas cosas y al mismo ritmo que cuando no estabas embarazada, estos nueve meses pueden ser muy estresantes. Los efectos en la gestación están suficientemente demostrados:

  • puede aumentar el riesgo de retraso en el crecimiento del feto.
  • parece que se incrementa el riesgo de aborto espontáneo
  • está relacionado con la amenaza de parto pretérmino y de hecho, aumentan las posibilidades de que el bebé sea prematuro.
  • provoca más contracciones durante el tercer trimestre.
  • puede causar hipertensión
  • algunos trabajos han apuntado que incluso hay una diferencia de comportamiento en los primeros días de la vida del bebé; si la madre ha vivido con estrés el embarazo, puede mostrarse más agitado y nervioso.

Claves para evitar el estrés

En el trabajo

Para muchas personas, el trabajo es la principal fuente de estrés. En algunos casos se debe exclusivamente a la necesidad de mantener un fuerte ritmo y, embarazada, la resistencia disminuye. Pero otras veces, las preocupaciones o los problemas laborales influyen negativamente en la salud con consecuencias como insomnio, mala alimentación, o nerviosismo.

  • Aprende a decir no a las cosas que no puedes hacer si te encuentras más cansada.
  • Habla con tu pareja o con tus amigos de los problemas que tienes en el trabajo. Sacar fuera las preocupaciones suele ser una buena terapia.
  • Tal vez sea necesario hablar con tu jefe para pedirle que, mientras dure la gestación, puedas mantener un ritmo de trabajo más tranquilo
  • Si la jornada laboral te obliga a comer fuera de casa, procura escoger una dieta sana y equilibrarla con las cenas.

En casa

Las tareas de la casa o los problemas con la pareja pueden mantener a algunas mujeres en un estado de estrés continuo. Además, hay que añadir la preocupación por el estado del bebé y el miedo a que algo vaya mal. Pero todo tiene remedio.

  • Si te agobia el trabajo en casa, busca ayuda. Tal vez sea el momento de delegar la limpieza en una asistenta - Procura dormir al menos 8 horas
  • Combate el estrés practicando tus aficiones preferidas en tu tiempo libre: lee, pasea todos los días o date un baño lleno de espuma.
  • Piensa en tu bebé, imagina como será cuando nazca y si te preocupa su salud, pregunta todo lo que sea necesario a tu ginecólogo.
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