Conductas

No cabe duda de que cada generación es producto de la formación que recibe en el hogar. Con frecuencia los padres nos preocupamos porque nuestros hijos son introvertidos, desconfiados o mentirosos.

Podemos asegurar que en un alto porcentaje, dichas conductas son consecuencia de algún flanco que no se cubrió adecuadamente durante la crianza.

El trato que reciben cada niño y niña de sus padres, es decisivo. No se puede teorizar por un lado, y actuar sin coherencia por el otro. El ejemplo, la realidad en la convivencia diaria establecen pautas en la conducta de los niños que sobrepasan cualquier teoría.

Hoy compartimos con ustedes, padres preocupados por la educación de sus hijos, cinco puntos que nos pueden ayudar a encaminar mejor a nuestros niños y niñas, especialmente en los primeros años.

Como siempre aclarar que en su propia experiencia pueden encontrar otros puntos que agregar a los aquí mencionados y que seguramente les han dado buenos resultados en esta tarea tan delicada de formar las mentes y caracteres de sus hijos.

Mucho amor, compresión, confianza, excelente comunicación, mucho humor, cooperación, coherencia bastante, mucha paciencia y tolerancia, confites de creatividad

1. Diles siempre la verdad a tus hijos

Con frecuencia utilizamos las mentiras para lograr que nuestros hijos hagan algo o acepten determinada situación.

Un ejemplo muy común de esto se presenta cuando hay una campaña de vacunación o cuando un niño necesita ser inyectado. Muchos niños le temen a las inyecciones y entonces los padres para lograr que el niño acepte le dicen que no le va a doler. Sólo quien nunca ha sido inyectado puede creer tal mentira y pronto se dará cuenta de la realidad.

¿Por qué no decirles la verdad? "Te va a doler hijo, pero tú eres muy valiente. Además si te vacunan estarás a salvo de problemas en el futuro o esta inyección hará que te alivies más rápido y puedas volver a jugar con tus amiguitos. Además estoy aquí para apoyarte y esto pasará pronto".

2. Cumple tus promesas: las positivas y negativas

La falta de coherencia en este asunto es uno de los temas que más decepción causa a los hijos en relación con sus padres. Cuando un padre o una madre cumplen las promesas que hacen puntualmente su imagen crece a la vista de sus hijos.

Si un padre le dice a su hijo que apenas asiste por primera vez al jardín o a la escuela, "yo voy a estar esperándote cuando salgas para traerte a casa" y el padre no está allí, además de causar una gran decepción crea en el niño angustia e inseguridad.

El niño puede creer que lo han abandonado y difícilmente se sentirá seguro cuando se le insista en que participe en otras actividades: deportes, clases de arte, etcétera.

De igual forma cuando se le advierte a un niño de la posible consecuencia de una conducta incorrecta se le debe cumplir. Si un niño está bajando sus calificaciones sin un motivo justificado y el padre le advierte que de persistir en su bajo rendimiento escolar se reducirán los permisos para jugar fuera de la casa o para ver televisión, debe cumplirse tal promesa.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que los padres deben reaccionar de inmediato ante las conductas incorrectas de sus hijos y aplicar las consecuencias adecuadas.

Se le hace un gran daño a los niños cuando se pasan por alto dichas conductas.

3. Apoya a tus hijos

Demuéstrales dicho apoyo en todas las formas posibles. Ayúdales con sus tareas, especialmente las que son difíciles.

No les resuelvas los problemas o el trabajo, explícales los procesos de manera que en el futuro ellos puedan hacerlas solos. Escúchalos cuando te hablan de sus problemas, principalmente cuando se trata de conflictos con otros niños o personas. Investiga cuando tu hijo te confiesa que ha sido maltratado.

Nunca dudes de lo que te dicen y mucho menos te burles de sus temores. Si los atiendes puedes evitar problemas mayores e incluso librarlos de una posible tragedia. Recuerda que en el mundo actual hay mucha gente sin corazón y de pocos escrúpulos.

Muchos niños han sido abusados o violados porque sus padres no hicieron caso a sus denuncias. Aquí se aplica el conocido eslogan: más vale prevenir que remediar. Los traumas producto del abuso o la violencia marcan a los niños de por vida.

4. Dile a tu hijo que confías en él y demuéstraselo

La confianza es una calle de doble vía. Si le pruebas a tu hijo que puede confiar totalmente en ti, él aprenderá y deseará ser digno de confianza.

Desde muy pequeños, los niños aprenden a tomar decisiones, siempre bajo la supervisión de sus padres. Si los límites están bien establecidos y existe una buena comunicación padres-hijos, se les puede permitir que tomen determinadas decisiones.

Es muy importante que sepan y sientan que confiamos en ellos. Los niños pueden desarrollar aceleradamente ciertas áreas de su inteligencia cuando los padres nos tomamos tiempo para dialogar y analizar algunos asuntos de su interés.

Esas experiencias los preparan para tomar decisiones acertadas especialmente en relación con lo que es correcto o incorrecto. Una educación sólida en los valores y ejercicios como los dilemas morales y otros pueden ayudarlos a desarrollar su juicio crítico.

Cuando los hijos están bien instruidos y orientados no querrán defraudar a sus padres y se esmerarán por aprender a tomar las mejores decisiones.

5. Enséñale a tu hijo cuándo no creer

Ya dijimos que en la actualidad hay mucha gente sin escrúpulos que es capaz de dañar a nuestros hijos. Por tal motivo tenemos que enseñarlos a no creer y confiar en algunas personas. Establece con tu hijo o hija algunas normas de seguridad. Enséñale cómo puede pedir ayuda en caso de que alguien intente hacerle daño.

Con frecuencia escuchamos en los medios las ya conocidas advertencias: no aceptes regalos de extraños, no te subas a vehículos con personas desconocidas, no aceptes refrescos o bebidas en envases abiertos previamente, etcétera.

Todas esas advertencias son dignas de tomarse en cuenta, están dictadas para proteger a nuestros hijos. Sin embargo, tampoco debemos crearles un estado de pánico o dañar para siempre su capacidad de confiar en otras personas. Es un asunto delicado que debemos tratar con la mayor objetividad.

Estas y otras pautas son parte del aprendizaje cotidiano que debemos trabajar con nuestros hijos. Su desarrollo y seguridad deben ser un asunto prioritario en la agenda de todo padre de familia. Si les dedicamos tiempo podemos ayudarlos a forjarse un futuro de realizaciones exento de temores y frustraciones y darle a nuestra sociedad una dosis muy importante de la confianza y la seguridad que dasafortunadamente se están perdiendo.

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