Control

La mejor manera de determinar si se está padeciendo el estreñimiento es controlar en número de deposiciones que se realizan a la semana.

 

Las mujeres tienden a hacerlo más de tres veces a la semana y los hombres alrededor de cinco veces. Por debajo de estos parámetros y en un período más largo de un mes, debe considerarse que se padece estreñimiento y hay que consultar con el médico.

Es frecuente que en períodos largos de estreñimiento se padezcan fuertes dolores en la parte baja de la espalda, fatiga, cefaleas o un sentimiento de hastío hacia la comida e, incluso, fiebre. Las causas que producen esta situación pueden ser variadas. La pérdida de un movimiento regular del intestino puede venir determinada desde una mala alimentación y falta de ejercicio, pasando por situaciones de estrés o uso de medicamentos. También es común padecerlo cuando se realiza un viaje, ya que se debe usar un baño extraño durante unos días y los cambios alimenticios nos afectan.

estreñimiento

¿Es estreñido?

Hay que saber diferenciar entre padecer un estreñimiento pasajero, debido al cambio de los hábitos de vida y uno crónico, motivado por desarreglos intestinales graves. Los expertos recomiendan que si el estreñimiento dura un período largo de tiempo o si hay sangre en las evacuaciones intestinales, se debe buscar asesoramiento médico.

La situación más común que produce una irregularidad del movimiento intestinal está motivada por una mala alimentación. El 90% de estos desarreglos vienen originados por la falta de consumo de alimentos ricos en fibra. Para un buen funcionamiento, el cuerpo necesita recibir entre 60 y 70 gramos de fibra al día. Este elemento se encuentra en una amplia variedad de alimentos. Una ración de fruta después de las comidas, el consumo de pan integral o, para los más valientes, dos cucharadas de salvado, harían que el reloj de nuestro intestino mejorara.

Mejorar la dieta

Los alimentos que contienen gran cantidad de fibra hacen que se absorba una mayor cantidad de agua en el proceso de la digestión. Como consecuencia, se ablanda la materia fecal y se favorece un movimiento intestinal normal. Por el contrario, los alimentos compuestos por harinas refinadas, los productos lácteos, el arroz no integral y el chocolate, provocan un mayor estreñimiento.

El no tomar el suficiente líquido durante el día es otro factor que favorece la aparición del estreñimiento. Seis vasos de agua al día es el número mínimo de líquido que el cuerpo necesita para evitar desarreglos. Es muy recomendable, también, empezar el día con un vaso de fría agua en ayunas, ya que ayudará a mejorar las condiciones de evacuación intestinal.

El peligro de los laxantes

Muchas mujeres se quejan que no haber recuperado su ritmo de evacuación intestinal después de haber tenido hijos. Especialmente, tras el período hospitalario posterior al parto, donde se les administraban laxantes. Este tipo de medicación favorece la defecación, pero una utilización larga de ellos puede ser perjudicial para la salud. No hay que olvidar que estos productos son un tratamiento en lugar de una prevención contra el estreñimiento.

El uso indiscriminado de estos purgantes puede causar dependencia y además producir serias perturbaciones gastrointestinales, colitis, deshidratación, pérdida de proteínas y muchas otras alteraciones. Los laxantes eliminan la flora intestinal y con ello la posibilidad del cuerpo de asimilación de nutrientes y de la regulación del los intestinos. Por tanto, el uso de estos fármacos deben realizarse bajo prescripción médica y solo durante el tiempo del tratamiento.

Unas cuantas recetas anti-estreñimiento:

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