Vivir neurótico

 

Quien no ha comprobado más de una vez si ha cerrado de forma adecuada la puerta de casa, o si ha apagado el gas correctamente o simplemente se ha obsesionado con esos pocos kilos de más cuando llega el verano. Las neurosis de todo tipo afectan al 8 % de la población, pero solo un 20% recurre al especialista.

Le puede ocurrir a cualquiera. Ese temor a contagiarse con gérmenes con solo tocar la ropa de otra persona. Este tipo de pensamientos llega a crear traumas tan graves que pueden trastornar la personalidad de la persona que los padece.

Se trata de tareas repetitivas, con las que se trata de poner remedio a los que nos preocupa o desviar la atención de una angustia, los especialistas las encuadran dentro de las denominadas neurosis obsesivo-compulsivas, motivadas por un desorden emocional.

neurosis

Vida normal

Estas obsesiones no impiden llevar una vida aparentemente normal, pero con el tiempo pueden ocupar una parte importante de la actividad diaria, influir en el rendimiento laboral e incluso entorpecer las relaciones sociales.

La neurosis se puede definir como el conjunto de enfermedades cuyos síntomas indican un trastorno del sistema nervioso, sin que un examen anatómico descubra lesiones en dicho sistema. Se diferencia de la psicosis en que no impide hacer una vida dentro de lo que se considera normalidad.

Cómo superarlo

  1. Reservando un tiempo diario para obsesionarse y angustiarse al máximo.
  2. Grabar en una cinta el problema de cada uno y escucharla todos los días.
  3. Si la obsesión prohíbe hacer determinadas cosas, transgredir las prohibiciones.
  4. Cuando la situación es insuperable o exagerada es mejor recurrir a un especialista.
  5. Los pacientes compulsivos son reacios a medicarse pero se les suele recetar antidepresivos con clomipramina o fluoxetina.

Diversas manifestaciones

Este tipo de neurosis puede manifestarse también, con fobias, depresiones neuróticas, hipocondrías, angustia y ansiedad generalizadas. Estas últimas se identifican por la aparición de una sensación de miedo o malestar inevitables y que lleva a creer que se va a padecer una catástrofe inmediata.

Lo normal cuando se padece una neurosis de este tipo es que se manifieste por episodios de frustración y de depresiones más o menos graves. Por este motivo se suelen tener comportamientos agresivos e irritabilidad, llegando a culpar a los demás de su situación.

En busca de la solución

Es posible librarse de la neurosis, pero una cosa es padecer una obsesión y otra muy distinta adoptar conductas que s pueden parecer a este tipo de dolencias. La neurosis no es un estado en sí mismo, sino el desarrollo de un proceso. Por este motivo conviene buscar soluciones antes de que el problema vaya a más.

A veces solo es cuestión de planteárselo y cambiar de actitud ante la vida. En otros casos más complicados habrá que practicar algunos ejercicios y técnicas de relajación con el fin de disminuir la angustia.

Los especialistas recomiendan que el paciente empiece por dejar de creer que lo suyo no tiene remedio y aprender a no sentirse desgraciado, a pensar que es un problema sin solución. En ocasiones, contar con ayuda exterior puede ser imprescindible y conviene recurrir a familiares o amigos sin ningún tipo de pudor para poder superar el problema.

 

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