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SEXUALIDAD » Ginecología
La candidiasis genital
Es una infección muy frecuente causada por un hongo llamado Candida albicans. Este hongo habita en pequeñas cantidades en las membranas mucosas de la vagina, la boca, el tracto digestivo y en la piel
Lo hace sin causar ningún síntoma o enfermedad, ya que vive dentro de un "ecosistema microbiano" en situación de equilibrio con otros gérmenes, fundamentalmente bacterias, constituyendo "la flora" vaginal, bucal, intestinal y cutánea.
La infección aparece cuando se rompe el equilibrio normal existente entre los gérmenes que viven en estas mucosas y en la piel y la población de Candida albicans prolifera hasta hacerse más numerosa que la de otros microorganismos.
Esto sucede cuando se presenta una de las siguientes situaciones: (i) condiciones favorables para el crecimiento de Candida albicans o (ii) condiciones desfavorables para la supervivencia de otros organismos.
Es muy frecuente que la candidiasis vaginal aparezca después de un curso de tratamiento con antibióticos ya que éstos alteran el equilibrio normal existente entre los microorganismos vaginales, al disminuir la población de bacterias que ejercen un efecto protector contra los hongos. Otros factores predisponentes son el exceso de estrógenos causado por el embarazo o la píldora anticonceptiva, la diabetes o las enfermedades que afectan el sistema inmune.
Entre los síntomas de la candidiasis se encuentran en la mujer el flujo vaginal excesivo, que puede ser tanto líquido como consistente y blanquecino, picores en la vagina y los labios, enrojecimiento e inflamación de la vulva y dolor al orinar o al tener contacto sexual. En el hombre produce una primera fase de inflamación del glande del pene, que rápidamente deja ver los clásicos "puntitos blancos" característicos de la infección.
Ante la sospecha de infección, el ginecólogo o el urólogo realizarán una inspección genital y un análisis con cultivos. El tratamiento suele consistir en medicamentos antifúngicos (contra los hongos) de aplicación local (pomadas y óvulos) o en cápsulas por vía oral.
La candidiasis no se considera una enfermedad de transmisión exclusivamente sexual, aunque un 15% de los hombres que han estado en contacto con mujeres infectadas notan picores en el glande del pene y molestias al orinar. Cuando el hombre se infecta, el hongo se aloja en la uretra y, si no se trata adecuadamente, puede volver a infectar a la mujer. Esta es una circunstancia a tener en cuenta, para que se traten a la vez los dos miembros de la pareja y así evitar las infecciones recurrentes.
Con un tratamiento adecuado los síntomas desaparecen en unos días, aunque son frecuentes las infecciones recurrentes, que pueden deberse a un tratamiento inadecuado, al mantenimiento de los factores predisponentes o a una reinfección, si no se ha tratado a la pareja de forma adecuada. La única manera efectiva de evitar la transmisión entre los miembros de la pareja es la abstención durante el tiempo que dure la infección. El coito puede aumentar la inflamación de los labios y la vagina, que hace que Candida albicans se encuentre a gusto y prolifere y permanezca el malestar en toda la zona. También debe evitarse el sexo oral, ya que también es posible transmitir la infección por esta vía.
Esta infección es muy frecuente, y supone un motivo de agobio y malestar, o incluso suscita dudas sobre una posible infidelidad de la pareja, aunque es una infección que también aparece en mujeres sin actividad sexual. Cuando se resiste a curarse, es preciso tener paciencia y seguir acudiendo al médico hasta que se logre recuperar la flora normal del glande del pene y de la vagina.
Entre las medidas preventivas de la candidiasis se incluyen una higiene correcta, evitar el uso de prendas apretadas o de ropa interior sintética, asegurarse de que no quedan rastros de detergente después del lavado de la ropa en contacto con la zona y quitarse rápidamente la ropa húmeda de sudor después de hacer deporte, . En el hombre, es conveniente que el glande permanezca limpio y seco durante la fase de tratamiento, ya que los hongos proliferan con facilidad en ambientes húmedos, para lo cual se aconseja mantener el prepucio bajado. En casos muy resistentes al tratamiento puede ser preciso realizar una circuncisión.
Lo hace sin causar ningún síntoma o enfermedad, ya que vive dentro de un "ecosistema microbiano" en situación de equilibrio con otros gérmenes, fundamentalmente bacterias, constituyendo "la flora" vaginal, bucal, intestinal y cutánea.
La infección aparece cuando se rompe el equilibrio normal existente entre los gérmenes que viven en estas mucosas y en la piel y la población de Candida albicans prolifera hasta hacerse más numerosa que la de otros microorganismos.
Esto sucede cuando se presenta una de las siguientes situaciones: (i) condiciones favorables para el crecimiento de Candida albicans o (ii) condiciones desfavorables para la supervivencia de otros organismos.
Es muy frecuente que la candidiasis vaginal aparezca después de un curso de tratamiento con antibióticos ya que éstos alteran el equilibrio normal existente entre los microorganismos vaginales, al disminuir la población de bacterias que ejercen un efecto protector contra los hongos. Otros factores predisponentes son el exceso de estrógenos causado por el embarazo o la píldora anticonceptiva, la diabetes o las enfermedades que afectan el sistema inmune.
Entre los síntomas de la candidiasis se encuentran en la mujer el flujo vaginal excesivo, que puede ser tanto líquido como consistente y blanquecino, picores en la vagina y los labios, enrojecimiento e inflamación de la vulva y dolor al orinar o al tener contacto sexual. En el hombre produce una primera fase de inflamación del glande del pene, que rápidamente deja ver los clásicos "puntitos blancos" característicos de la infección.
Ante la sospecha de infección, el ginecólogo o el urólogo realizarán una inspección genital y un análisis con cultivos. El tratamiento suele consistir en medicamentos antifúngicos (contra los hongos) de aplicación local (pomadas y óvulos) o en cápsulas por vía oral.
La candidiasis no se considera una enfermedad de transmisión exclusivamente sexual, aunque un 15% de los hombres que han estado en contacto con mujeres infectadas notan picores en el glande del pene y molestias al orinar. Cuando el hombre se infecta, el hongo se aloja en la uretra y, si no se trata adecuadamente, puede volver a infectar a la mujer. Esta es una circunstancia a tener en cuenta, para que se traten a la vez los dos miembros de la pareja y así evitar las infecciones recurrentes.
Con un tratamiento adecuado los síntomas desaparecen en unos días, aunque son frecuentes las infecciones recurrentes, que pueden deberse a un tratamiento inadecuado, al mantenimiento de los factores predisponentes o a una reinfección, si no se ha tratado a la pareja de forma adecuada. La única manera efectiva de evitar la transmisión entre los miembros de la pareja es la abstención durante el tiempo que dure la infección. El coito puede aumentar la inflamación de los labios y la vagina, que hace que Candida albicans se encuentre a gusto y prolifere y permanezca el malestar en toda la zona. También debe evitarse el sexo oral, ya que también es posible transmitir la infección por esta vía.
Esta infección es muy frecuente, y supone un motivo de agobio y malestar, o incluso suscita dudas sobre una posible infidelidad de la pareja, aunque es una infección que también aparece en mujeres sin actividad sexual. Cuando se resiste a curarse, es preciso tener paciencia y seguir acudiendo al médico hasta que se logre recuperar la flora normal del glande del pene y de la vagina.
Entre las medidas preventivas de la candidiasis se incluyen una higiene correcta, evitar el uso de prendas apretadas o de ropa interior sintética, asegurarse de que no quedan rastros de detergente después del lavado de la ropa en contacto con la zona y quitarse rápidamente la ropa húmeda de sudor después de hacer deporte, . En el hombre, es conveniente que el glande permanezca limpio y seco durante la fase de tratamiento, ya que los hongos proliferan con facilidad en ambientes húmedos, para lo cual se aconseja mantener el prepucio bajado. En casos muy resistentes al tratamiento puede ser preciso realizar una circuncisión.
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