SEXUALIDAD » Ginecología

La cistitis

Cistitis significa "inflamación de la vejiga de la orina". La vejiga es un reservorio que almacena la orina que proviene de los riñones, que permite que aunque éstos produzcan orina de forma constante, la evacuemos cuando resulta apropiado.

"Cistitis" es el término que se utiliza para describir un conjunto de síntomas que suele consistir en dificultad o dolor y sensación quemante al orinar (disuria), orinar muchas más veces de lo normal y en pequeñas cantidades (frecuencia), tener imperiosidad por ir a orinar (urgencia), ser incapaz de orinar cuando se desea (retardo miccional), y en ocasiones, tener la sensación de que la vejiga está llena de forma constante, e incluso de presión encima del pubis y sensación de pesadez o incluso dolor en la zona baja de la espalda. Estos síntomas son poco específicos, ya que aparecen en varias enfermedades, como la vaginitis, uretritis, y en cistitis de diversos tipos y causas.

Se trata de una enfermedad muy frecuente y afecta mayoritariamente a las mujeres. Se dice que aproximadamente la mitad de las mujeres sufrirán algún episodio de cistitis durante su vida, y para algunas mujeres que sufren cistitis crónicas o cistitis de repetición, puede llegar a ser un verdadero tormento.

Las causas de los síntomas de cistitis son múltiples, y pueden ser infecciosas (producidas por bacterias, virus, hongos y parásitos), tumorales, producidas por cuerpos extraños en la vejiga, tratamientos con quimioterapia y radioterapia en la región de la vejiga, producidas por enfermedades inmunológicas y existen otros tipos de cistitis causa se desconoce, como la cistitis intersticial.

La cistitis afecta principalmente a las mujeres porque, por motivos anatómicos, sus vías urinarias están más expuestas a las infecciones: el ano, un foco de gérmenes intestinales, se encuentra a muy poca distancia de la apertura de la uretra y de la vagina; además, la uretra de la mujer es muy corta - 4 centímetros, en contraste con la masculina, que mide aproximadamente 23 centímetros - y, por lo tanto, existe una gran proximidad de la vejiga con la contaminación exterior y esto la hace vulnerable a los ataques de las bacterias. En la mayoría de casos, la responsable de la enfermedad es la bacteria Escherichia Coli, que se encuentra en nuestro intestino en grandes cantidades, y que coloniza la piel que rodea a la uretra e intenta entrar hacia la vejiga constantemente.

El mecanismo de defensa más importante para impedir la llegada de estos gérmenes a la vejiga es la micción. Al orinar, estos gérmenes que están intentando llegar a la vejiga son expulsados y diluidos en la orina. Por eso no es raro que muchas mujeres que tienen infecciones de orina las padezcan por retener la orina y orinar con poca frecuencia, generalmente por asco o aprensión por orinar en los retretes públicos.

También se puede contraer la cistitis durante el coito, que favorece, por su acción mecánica, la entrada de gérmenes en la vejiga. Esta cistitis recibe el curioso nombre de la "cistitis de la luna de miel", ya que muchas mujeres sufren una cistitis al iniciar sus relaciones sexuales, que suele complicar la luna de miel.

Cualquier situación que dificulte el vaciamiento normal de la vejiga predispone a la infección de la misma, como es el caso de los hombres con crecimiento de la próstata y las enfermedades de la vejiga que producen una incapacidad para vaciarla por completo.

Durante el embarazo la vejiga puede sufrir una presión suplementaria y provocar síntomas parecidos a la cistitis sin que exista infección. De todos modos, dado que la cistitis puede complicar el embarazo, es necesario que el médico evalúe la posible presencia de infección.

Un análisis de orina suele ser suficiente para confirmar la presencia de infección, cultivar las bacterias y recetar los antibióticos adecuados para tratarla.

Para ampliar la información sobre el estado de la vejiga, en los casos persistentes o difíciles, es conveniente evaluar el aparato urinario mediante ecografía o radiografías con o sin contraste. También puede hacerse necesario practicar una citoscopia, que consiste en introducir en la uretra un instrumento óptico, para así observar el interior de la vejiga.

La cistitis bacteriana es una enfermedad molesta pero que, si se detecta a tiempo, no suele presentar complicaciones y responde muy bien al tratamiento. No obstante, si no se trata a tiempo, o si se produce en personas con predisposición, puede complicarse con la infección de los riñones o pielonefritis, que se sospecha por la presencia adicional de fiebre generalmente mayor de 38º C y dolor en la región lumbar.

La cistitis se previene con algunas medidas higiénicas, como limpiar la región anal de adelante hacia atrás, para evitar que lleguen las bacterias a la zona genital; el aseo genital antes de las relaciones sexuales, y la micción después del coito. También se recomienda no compartir las toallas con las que se realice el lavado genital y evitar métodos anticonceptivos como el diafragma - que provoca presión sobre la uretra - o espermicidas que alteren la flora bacteriana. Beber agua en abundancia - dos litros al día - es útil para "lavar" el aparato urinario; asimismo, no se deben "aguantar" las ganas de orinar, porque el exceso de orina retenida en la vejiga facilita las infecciones.


Etiquetas: -

Registros relacionados: -

Digg it! Imprimir este registro