TN Relaciones es un Centro para poner en contacto a Hombres y Mujeres no casados.
Preguntas y Respuestas
Navigation
TOP 10 
- 23078 vistas:
¿Qué hacer si mi vagina se ha vuelto demasiado ... - 19524 vistas:
¿Qué es la virginidad? - 17450 vistas:
Sexo anal. Lo que una pareja debe saber, acerca ... - 16651 vistas:
¿Cómo se consume la cocaína? - 14213 vistas:
Posturas en el coito: Posición de penetración por detrás ... - 10958 vistas:
¿Qué es la oligomenorrea? - 10761 vistas:
¿Qué riesgos se pueden correr al realizar una masturbación ... - 10575 vistas:
Sexo oral - 9300 vistas:
¿Qué es la vagina? - 8944 vistas:
¿Dónde se encuentra el punto G femenino?
Los últimos cinco registros: 
- ¿Qué es la oligomenorrea? (2009-06-11 18:23)
- ¿Cuál es el tratamiento de la menorragia? (2009-06-11 18:20)
- ¿Cómo actuar ante la menorragia? (2009-06-11 18:19)
- ¿Cuál es la frecuencia de la menorragia en las ... (2009-06-11 18:03)
- ¿Cuáles son las causas de la menorragia? (2009-06-11 18:02)
DROGAS » Tabaco
¿Hay diferencias de género para los efectos del tabaco?
Varias rutas de investigación
muestran que los hombres y las mujeres difieren en su comportamiento
tabáquico. Por ejemplo, las mujeres fuman menos cigarrillos por día,
tienden a usar cigarrillos con un contenido menor de nicotina, y no
inhalan tan profundamente como los hombres. Sin embargo, no está claro
si esto se debe a diferencias en la sensibilidad a la nicotina o a
otras variables que afectan a las mujeres de manera diferente, tales
como factores sociales o los aspectos sensoriales del fumar.
El número de fumadores en los Estados Unidos disminuyó en las décadas de los setenta y ochenta, permaneció relativamente estable durante los años noventa y ha continuado disminuyendo a principios del siglo XXI. Ya que esta disminución en el tabaquismo fue mayor en los hombres que en las mujeres, la prevalencia del hábito de fumar actualmente es apenas un poco más alta para los hombres que para las mujeres. Varios factores parecen contribuir a esta tendencia, incluyendo un aumento en el número de mujeres que comienzan a fumar en la adolescencia y el hecho de que es menos probable que las mujeres dejen de fumar en comparación con los hombres.
Los ensayos clínicos para dejar de fumar realizados en gran escala indican que es menos probable que las mujeres inicien la abstinencia tabáquica y que si lo hacen, es más probable que sufran una recaída. En los programas para dejar de fumar que utilizan los métodos de reemplazo de nicotina, como el parche o el chicle, parece ser que la nicotina no es tan eficaz para reducir el antojo fuerte en las mujeres en comparación con los hombres. Otros factores que pueden contribuir a la dificultad que tienen las mujeres para dejar el hábito son la intensidad de los síntomas del síndrome de abstinencia y la preocupación por el aumento de peso después de dejar de fumar que pueden ser más severos en las mujeres.
Aunque el peso que se aumenta al dejar de fumar generalmente es modesto (alrededor de 5 a 10 libras), la preocupación sobre este aumento puede ser un obstáculo para el éxito del tratamiento. De hecho, las investigaciones del NIDA han encontrado que las mujeres tienen más éxito dejando de fumar cuando usan terapia cognitiva-conductual para tratar las preocupaciones que tienen relacionadas al peso en comparación con cuando usan solamente programas diseñados para aminorar el aumento de peso ocasionado al dejar de fumar. Otros investigadores del NIDA han encontrado que los medicamentos que se usan para dejar de fumar, tales como el bupropión y la naltrexona, también pueden atenuar el incremento de peso que puede ocurrir al dejar de fumar convirtiéndose así en una estrategia adicional para aumentar el éxito del tratamiento.
Es importante que los profesionales en el campo del tratamiento sepan que tal vez sea necesario ajustar los regímenes estándares para compensar las diferencias de sensibilidad a la nicotina entre los sexos y otros factores relacionados que contribuyen al hábito de fumar.
El número de fumadores en los Estados Unidos disminuyó en las décadas de los setenta y ochenta, permaneció relativamente estable durante los años noventa y ha continuado disminuyendo a principios del siglo XXI. Ya que esta disminución en el tabaquismo fue mayor en los hombres que en las mujeres, la prevalencia del hábito de fumar actualmente es apenas un poco más alta para los hombres que para las mujeres. Varios factores parecen contribuir a esta tendencia, incluyendo un aumento en el número de mujeres que comienzan a fumar en la adolescencia y el hecho de que es menos probable que las mujeres dejen de fumar en comparación con los hombres.
Los ensayos clínicos para dejar de fumar realizados en gran escala indican que es menos probable que las mujeres inicien la abstinencia tabáquica y que si lo hacen, es más probable que sufran una recaída. En los programas para dejar de fumar que utilizan los métodos de reemplazo de nicotina, como el parche o el chicle, parece ser que la nicotina no es tan eficaz para reducir el antojo fuerte en las mujeres en comparación con los hombres. Otros factores que pueden contribuir a la dificultad que tienen las mujeres para dejar el hábito son la intensidad de los síntomas del síndrome de abstinencia y la preocupación por el aumento de peso después de dejar de fumar que pueden ser más severos en las mujeres.
Aunque el peso que se aumenta al dejar de fumar generalmente es modesto (alrededor de 5 a 10 libras), la preocupación sobre este aumento puede ser un obstáculo para el éxito del tratamiento. De hecho, las investigaciones del NIDA han encontrado que las mujeres tienen más éxito dejando de fumar cuando usan terapia cognitiva-conductual para tratar las preocupaciones que tienen relacionadas al peso en comparación con cuando usan solamente programas diseñados para aminorar el aumento de peso ocasionado al dejar de fumar. Otros investigadores del NIDA han encontrado que los medicamentos que se usan para dejar de fumar, tales como el bupropión y la naltrexona, también pueden atenuar el incremento de peso que puede ocurrir al dejar de fumar convirtiéndose así en una estrategia adicional para aumentar el éxito del tratamiento.
Es importante que los profesionales en el campo del tratamiento sepan que tal vez sea necesario ajustar los regímenes estándares para compensar las diferencias de sensibilidad a la nicotina entre los sexos y otros factores relacionados que contribuyen al hábito de fumar.
Etiquetas: -
Registros relacionados: -
