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Las ensaladas aperitivo perfecto

"La ensalada salada, bien aceitada y poco avinagrada", dicho tradicional.
Una ensalada ha de ser como un ramo de flores colorido y oloroso. En ensalada, como plato principal o acompañamiento, las verduras y hortalizas son nutritivas y refrescantes. Son muy sencillas de preparar y no sólo se comen en verano, pues también en invierno necesitamos sus cualidades dietéticas. La elección de los ingredientes es esencial para la presentación de una ensalada. Las ensaladas de lechuga, lechuga romana, escarola o achicoria, ganan mucho si se les limpian las nervaduras y se reavivan con
agua fría en el caso de que no hayan sido recogidas justo antes de consumirlas.
Para conseguir un plato perfecto, sólo hay que servir las partes más tiernas de la verduras. 

En lo que respecta a los aliños para aderezar las ensaladas, éstos no deben guardarse en el frigorífico. Es mejor conservarlos en un frasco de cristal, en un armario de la cocina, resguardados de la luz. Los aliños se conservan durante varios días. Un aliño muy refrescante es una buena "salsa vinagreta"; para que así sea, hay que respetar algunas reglas básicas: en primer lugar, hay que poner el vinagre  (5 cl) en un recipiente con una pizca de sal para que ésta se vaya disolviendo, después, echar un decilitro de aceite y una pizca de pimienta. Añadir una cucharada de mostaza, media cebolla picada muy fina, un diente de ajo muy picado y una cucharadita de finas hierbas machacadas (perejil, cebollino, perifollo). Dejar reposar. Un poco antes de llevar la ensalada a la mesa, remover enérgicamente el aliño en el frasco y, a continuación, verterlo por toda la ensalada.

Una ensalada al día protege contra el infarto: Investigadores de la Universidad de Oxford han demostrado que el consumo de un plato de ensalada al día reduce en un 26% la mortalidad por infarto de miocardio. El mejor momento para ingerirla es justo al comienzo de la comida principal. 

Ventajas de la ensalada al comienzo de la comida: Aporta enzimas digestivas, presentes únicamente en los alimentos vivos, que facilitan la digestión de otros alimentos más densos en proteínas, hidratos de carbono y grasas. En segundo lugar, evita la leucocitosis digestiva: Se llama así al estado de inflamación que se produce en el intestino al empezar la comida con alimentos cocinados. Y, por último, produce una sensación de saciedad más intensa que la que se obtiene al ingerir alimentos cocinados más ricos en calorías. Por ello conviene especialmente en la dieta de los que quieren reducir  o mantener el peso.

En muchos países en vías de desarrollo es frecuente que las hortalizas se rieguen con aguas residuales, con lo que se contaminan con los microorganismos transmitidos por las heces, como el vibrión del cólera. Para desinfectar las verduras crudas resulta muy efectivo, además del cloro (lejía), el jugo de lima. La lechuga o la col sumergida durante cinco minutos en jugo de lima queda exenta de bacilos coléricos y puede ser consumida con total seguridad.

Ingredientes: Casi cualquier hortaliza o verdura cruda resulta apta para formar parte de una ensalada, siempre que esté madura y tierna. La excepción son los tubérculos (patata, mandioca, etc.): podemos poner lechuga, escarola, endibia; tomates, pepinos, pimientos, aguacates; coliflor, alcachofa; espárragos, apio; zanahoria, remolacha, soja; cebolla, ajo, hinojo, etc.

Veamos unas sencillas recetas:

"Ensalada de espárragos con jamón"

Escurrir un bote de menestra de verduras y mezclarla con un dl. de mayonesa.
Probar si está suficientemente salada. En una fuente, colocar ordenadamente las hojas de lechuga, lavadas y escurridas, poner por encima la menestra. Disponer los espárragos (mínimo, dos por persona), en forma de estrella, sobre la menestra. Colocar intercaladas las lonchas de jamón enrolladas. Decorar con trozos de tomate fresco y algunas ramitas de perejil. En lugar de jamón, se puede poner lonchas de queso, también enrolladas. O ambos, jamón y queso.

"Ensalada Aída"

Lavar y escurrir 200 g. de escarola. Ponerla en una fuente. Añadir 3 fondos de alcachofa cortados en láminas finas, 3 tomates pelados y cortados en dados, 3 huevos duros picados en trozos no muy pequeños y, por último, un pimiento verde cortado a tiras finas. Añadir la vinagreta, cuya preparación hemos explicado arriba, y espolvorear con una cucharada de cebollino picado muy finamente. Queda más decorativo si colocamos  los ingredientes unos junto a otros y no revueltos.

Como vemos, una ensalada debe ser como un ramo de flores, vistosa y aromática. Al igual que un gran diseñador de moda, podrá usted crear sus propios conjuntos de primavera, verano, otoño e invierno. El pintor ha de tener en cuenta la armonía de los colores, usted, cuando prepara una ensalada, debe respetar ciertas reglas básicas en lo que se refiere a la combinación de colores, sabores y aliños.
La ensalada suele tomarse como entrante pero, también, puede tomarse como postre para poner un buen punto final a una exquisita comida, veamos un ejemplo:

"Ensalada de melón  al Monbazillac"

Cortar una tapa de un melón pequeño y sacar las pepitas. Hacer bolitas con una cuchara de vaciar hasta que no quede nada en el interior del melón. Mezclar las bolitas con nueces molidas y unas hojas de menta muy picadas. Echarlo todo de nuevo dentro del melón. Añadir 5 cl. de vino blanco de Monbazillac y meter en el frigorífico. Presentar en la mesa sobre hielo picado. Decorar con unas hojas de menta fresca.


María Isabel Yagüe

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