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¿Qué puede hacer por ti el café en las tareas del hogar?

- De vez en cuando, vacía los posos del café en el fregadero; se llevarán la grasa de las cañerías por delante.

- Para renovar un cacharro viejo, báñalo en café: adquirirá una tonalidad ambarina muy cálida.

- El poso del café constituye un excelente alimento para tus plantas.

- Si quieres dibujar, pero no tienes tinta china, prueba de hacerlo con un café cargado.

- La borra de café, húmeda, es útil para limpiar los azulejos.

- No dejes restos de café en el molinillo; comunicaría un mal sabor al café siguiente.

- Para quitar el olor a rancio de una cazuela de barro, pon un poco de agua y cuece en ella los posos del café.

- Si el fregadero huele mal, pon un puñado de posos de café en el desagüe y echa agua hirviendo.

- Si un paquete de café, abierto, lo conservas en la nevera, guardará mejor su aroma.

- Los posos de café, húmedos, sacan brillo a los objetos metálicos si los frotas con un trapo.

- Para limpiar una botella, echa un puñado de posos de café y agua con vinagre, y agita.

- Los posos de café, bien secos, sirven para sacar brillo al parquet.

- En caso de necesidad, un par de servilletas de papel pueden sustituir el filtro de la cafetera.

- Para que el filtro de papel de la cafetera no caiga hacia adentro humedécelo un poco y pégalo al recipiente del filtro.

- Un par de cucharadas de posos de café, agua y vinagre a partes iguales es la fórmula para la limpieza de jarrones. Agita bien.

- Una taza de café con un zumo de limón constituye un excelente remedio para calmar la jaqueca.

- Si el café tarda en salir de la caferera puesta al fuego, pasa su base bajo el grifo de agua fría y saldrá enseguida.

- Si eres de las/os que muelen el café en el molinillo y te encuentras con que cuando vienen los invitados no tienes más que un café que ya lleva tiempo en la lata, trata de resolver el problema mediante el siguiente procedimiento: Un cuarto de hora largo antes de molerlo, ponlo a remojo en agua fría. Luego, cuando vayas a molerlo, lo escurres bien y lo secas calentándolo en una sartén junto con una pizca de azúcar. Ten cuidado y no lo quemes. Luego lo mueles y preparas el café como lo haces normalmente. A lo mejor no resulta un café de primera, pero seguro que será mucho mejor que lo hubiera sido sin haberlo sometido a este tratamiento de urgencia.

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