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Es importante ser honesto, directo y comprensivo. Siéntate y explica exactamente lo que has notado, sin ahorrar detalles. Dile a la persona que estás realmente preocupado por lo que pasa. Dile que te importa y que te gustaría ayudarle. Puedes decir, “me parece que quizás tengas un desorden alimenticio o problemas con la comida”. No la acuses, condenes ni le hagas confesar. Apóyale, pero no intentes ser su terapeuta.

Sugiere ayuda profesional. La mayoría de la gente responde mejor a las opciones. Puedes ofrecerle algunas: ¿Porqué no llamas a Alabente? “Podrías obtener más información en un grupo de ayuda mutua”, o “Podrías pedir hora al dietista”. Ofrécete a acompañarle para obtener ayuda.

Si se resiste a ser ayudado o niega el problema, es posible que no esté preparado para admitir que tiene un problema de anorexia o bulimia. No le ayudes a negarlo con tu silencio. Habla de las cosas que observas y que te preocupan. No puedes obligarle a buscar ayuda. Sin embargo, puedes indicarle a dónde puede dirigirse o llamar para pedir información; puedes incluso sugerir que empiece por hacerse un examen médico. Reafírmale que estás dispuesto a hablar del problema, pero sólo si quiere y en el momento que considere oportuno. No te pelees con él /ella por el tema de la comida o del peso.

Los amigos bien intencionados, los compañeros de habitación y los miembros de la familia tienden a implicarse demasiado en los problemas de la persona con anorexia o bulimia. Recuerda que los trastornos alimenticios se centran en temas de control y si intentas controlar a la persona enferma, siempre ganará. No intentes manipularla con sobornos, recompensas, castigos o culpabilidad. Ninguna de estas tácticas funciona. El apoyo es la clave.

Tanto si la persona está en tratamiento como si no, no cometas el error de intentar cambiar su comportamiento. Que sea ella quién lo haga. Es la única que puede cambiarlo. El cambio no será de la noche a la mañana. Si te implicas en exceso, puedes enfadarte y acaba quemándote.

Esto es todo lo que puede hacer un amigo, aunque sea frustrante. Sólo no podrás conseguir que la personase cure y no debes asumir esa responsabilidad tú sólo.

Si consigues que la persona se responsabilice de su comportamiento mientras la tratas con dignidad y comprensión, es mucho más probable que ésta busque ayuda e inicie el cambio.

Pautas de comportamiento familiar con la anorexia o la bulimia

La familia tiene que evitar temas de conversación relacionados con la comida, el aspecto físico de la paciente o la salud de la misma. Son temas que se tratan en el grupo terapéutico.

Los padres son las personas que deciden los menús diarios, deben abstenerse de preguntar al paciente su opinión sobre este tema.

Ignorar los comentarios o protestas de la paciente, respecto a cantidades o contenidos antes, durante y después de las comidas.

Procurar variar los menús, para que la paciente esté mejor nutrida y evitar que pueda acogerse a determinados alimentos que pueda llegar a ritualizar.

Si existen diferencias de opinión entre los miembros de la familia (respecto al trastorno), discutirlos fuera de la presencia del paciente, o posponerlo para plantearlos en el grupo terapéutico de familias o ante su terapeuta.

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