DIVORCIO-SEPARACIONES-NULIDAD

Después del divorcio....¿qué?

La primera sensación después del divorcio es quizás la desorientación.  Esto genera angustia y un poco de temor. Pero por mucha tristeza que alberguemos, sabemos que si algo terminó es porque no funcionaba y poner fin a una relación "no sana" siempre es para bien.  A veces, es la mujer quien toma la decisión y a veces es el hombre. Cuando una persona decide divorciarse necesita valor para comunicarlo, y también siente dolor, tristeza y culpabilidad. El que está del otro lado y recibe esa noticia, normalmente no está muy conforme o muy de acuerdo con ella.  Una mujer que se acaba de divorciar, debe sentarse a recapacitar un poco acerca de cómo reorganizará su tiempo y en defenitiva, su vida. Tampoco debe dejar de tener en cuenta que si hay hijos de por medio, deberá intentar junto al padre, que éstos sufran la ruptura lo menos posible. Una separación, ya sea de mutuo acuerdo o no, genera siempre un "duelo" que deben elaborar los miembros de una familia. Todos pierden algo, pero también ganan en otros aspectos.

¿Qué se pierde?

Se pierde la estabilidad, la unidad familiar, la contención y también puede haber pérdidas materiales como la casa que habitaba la pareja o la familia. Además, la posición social también cambia. La mujer pasa de ser "casada" (sinónimo de respetable en algunas culturas extremadamente conservadoras y rígidas) a ser la mujer "divorciada" (lo que puede tener una "mala" connotación en ese tipo de sociedades moralistas o bien indicar "independencia y madurez" en culturas más modernas y realistas).

No obstante, la vida en pareja es más amena y compartir juntos, así como proyectar de a dos, resulta en la mayoría de los casos, más placentero y beneficioso. Después del divorcio, la mujer debe necesariamente reorganizar su vida. Si no trabajaba, debe hacerlo y si lo hacía debe aumentar la carga de responsabilidades dado que ya no compartirá las finanzas y economía del hogar con su ex-pareja. En cuanto al tiempo libre, es normal que una persona que acaba de divorciarse se sienta "perdida".  Muchas personas, en pos de no aceptar que están solas y les sobra tiempo que antes compartían con su pareja, se aturden programando salidas constantemente.  Es importante que cada uno aprenda a estar a solas consigo mismo. También es igualmente importante no caer en depresiones ni volverse hermitaño.

Todo en su justa medida: tiempo para reencontrase con uno mismo y tiempo para reencontrarse con amistades. A menudo, las mujeres encuentran que sus amigas están viviendo otra etapa: como la que ella misma vivía hasta antes del divorcio. Sus amigas tienen marido e hijos que atender, mientras que la mujer divorciada, si bien tiene mayores responsabilidades y/o necesidades económicas, también tiene más tiempo libre para disfrutar sin compromisos.

Volver a formar pareja después del divorcio no es fácil, pero tampoco imposible. Sólo hay que darse tiempo. Aprender de aquellos puntos en los que hemos fallado para no repetirlos. Aún cuando la vida se trata de un eterno aprendizaje y nadie nace maduro ni sabelotodo, es fundamental tener la mente abierta y ser flexible. Una mujer debe comprenderse a sí misma y tener claro qué espera de su pareja. Qué está dispuesta a dar, en qué va a transigir, y qué cosas no está dispuesta a ceder o negociar. La clave es tomarse TIEMPO (todo el que sea necesario) para conocer a su nuevo compañero. Nadie las apura, no hay por qué correr a los brazos del primero que pasa y hay que poner especial cuidado cuando una relación se afianza y se decide presentar a sus hijos su nueva pareja.

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