Azafrán:
Planta iridácea, de hojas lineales, flores moradas con estigmas rojos
y fruto capsular con muchas semillas. Estigma de esa planta, que se usa
como condimento, para teñir de amarillo y aromatizar los alimentos. En
medicina se usa como estimulante. Desde los tiempos inmemoriales fue utilizado
como afrodisiaco por asirios, griegos, fenicios, árabes, etc. Según dicen
estimula el útero y la circulación sanguínea.
Berberechos:
Molusco lamelibranquio, con las valvas de la concha casi circulares
y estriadas, que se cría en las costas del norte de España y es comestible.
Se come tanto crudo como cocinado.
Boquerones: Pez
fisóstomo marino, de boca muy prolongada. Comestible. Con el se preparan
las anchoas. En la antigua Grecia se les atribuía un gran poder afrodisiaco
y aún se sigue dándoselo.
Buccino: Caracoles
marinos adultos. Lo adecuado para aprovechar sus propiedades es comerlos
cuando son pequeños. En la edad adulta pierden sus efectos.
Caballa:
Pez acantpterigeo de carne roja y poco estimada. La caballa ahumada
colocada en canapés es un potente afrodisiaco por su rápido efecto
Canela: Segunda
corteza del canelo, de color rojo amarillento muy agradable y aromática.
Se usa fundamentalmente en postres, sin que ello prohiba utilizarlo
en guisados y sopas. Es afrodisiaca, antiséptica, astringente y estimulante.
Cardamomo: Sus
semillas son muy apreciadas en la cocina oriental, con ellas se elabora
el curry y muchos adobos. El Kamasutra ofrece una receta afrodisiaca:
mezclar el cardamomo con jengibre y canela. Extenderlo sobre cebolla
y guisantes.
Carpa: Pez
fisóstomo fluvial, de carne muy apreciada. Cocinado al estilo cantonés,
se convierte en un potente afrodisiaco.
Caviar: Son
las huevas del esturión: Tiene un gran contenido proteínico y es estimulante
de los instintos sexuales.
Clavo: Capullo
seco de la flor del clavero. Se usa como condimento. Es un ingrediente
de algunas pócimas afrodisiacas.
Enebro: Arbol
conífero, de madera rojiza, fuerte y olorosa. Fruto en bayas de color
negro azulado. Según el Kamasutra, la infusión de baya de enebro es
una bebida para el vigor sexual. Esta contraindicado para mujeres en
período de gestación y para todas aquellas personas que padezcan insuficiencia
hepática.
Espárrago: Planta
esmilácea de fruto en baya roja, cuya raíz produce muchas yemas de tallo
recto y blando y cabezuelas de color verde morado. Los espárragos blancos
se cultivan tapando los tallos con tierra a medida que crecen. Aporta
aminoácidos, minerales y principalmente potasio, fósforo y calcio, los
cuales son imprescindibles para mantener un alto nivel energético.
Gambas: Crustáceo
parecido al langostino, aunque de menor tamaño. Como todo marisco se
le atribuye un alto contenido afrodisiaco. En alguna culturas se comen
vivas, creyendo que así mantienen sus cualidades potenciadoras del libido.
Ginseng:
Le llaman el "curalotodo". Se le atribuyen casi todas las cualidades,
algunas contradictorias, como sedante y estimulante. Es un tónico generalizado
y se le atribuye, también, un alto contenido potenciador sexual.
Jengibre:
La raíz joven y pelada, estimula la circulación, se usa mucha en la
cocina china.
Lamprea:
Pez cicloóstomo marino o de río, de cuerpo cilíndrico, liso, viscoso,
de color grisáceo con manchas verdes o pardas, cuya carne es muy apreciada.
Las que son más consideradas en el aspecto afrodisiaco son las de tamaño
mediano.
Melocotón:
Fruto consistente en una drupa aromática d forma esférica y color amarillento,
piel delgada y pulpa jugosa adherida a un hueso rugoso. El melocotón
esta asociado con el deseo y los instintos carnales. Los chinos representaban
los genitales femeninos con el fruto y sus jugos con los efluvios vaginales.
Miel: Sustancia
espesa, viscosa y muy dulce que elaboran las abejas. Al estar predigerida
por la abeja, la miel es rápidamente absorbida por el flujo sanguíneo.
dando sus efectos inmediatamente.
Ostras: Molusco
marino lamelibranquio de valvas casi circulares y desiguales que vive
adherida a las rocas y constituye el marisco comestible mas apreciado.
La ostra es el no más alla de los productos afrodisiacos. Se pueden
comer cocinadas, pero sus poderes se notan más si se comen en crudo.
Pez espada:
De gran aprecio al igual que las aletas de tiburón.
Pimienta sezchuan:
En oriente se usa una mezcla con pimienta, Ginseng y jengibre a partes
iguales.
Pipas de calabaza:
Son ricas en proteínas y aceite, que mantienen la salud de la próstata,
cinc, etc.
Salmón: Como
afrodisiaco es más potente que la carne de vaca y sus efectos más inmediatos.
Tiburón:
Tanto su carne como sus aletas gozan de gran prestigio para tal fin.
Trufas: Las
trufas contienen las hormonas masculinas llamadas feromonas. Por lo
cual se le atribuye efectos afrodisiacos.
Vainilla: Es
un afrodisiaco de tono menor.
Vieiras:
Otro de los más importantes afrodisiacos. Le sigue a la ostra.
Vitamina E:
Tiene unos efectos casi prodigiosos por lo que a la vida sexual se refiere
y que además incrementa la producción hormonal. Vulgarmente se le conoce
como la vitamina de la vitalidad. Son portadores de la vitamina E los
aceites vegetales prensados en frío, las semillas, los frutos secos,
los cereales, los huevos, la lechuga y el brécol.
TENED EN CUENTA QUE ESTO NO SIRVE PARA NADA SI NO ENCONTRAMOS EL
MOMENTO Y LAS CIRCUNSTANCIAS PARA COMO ELEMENTO SECUNDARIO, PUEDA DESPERTAR
EL APETITO SEXUAL DE LAS DOS PERSONAS. BASADO FUNDAMENTALMENTE EN LA
REALIDAD Y LAS FANTASIÁS DE AMBOS.
ORIGEN DE LA
PALABRA
La palabra
afrodisíaco, viene de Afrodita, la diosa griega del amor, nacida del
mar después que Cronos castró a su padre y lanzó los genitales al mar.
Existen varias concepciones sobre el significado de la palabra "Afrodisíaco".
Se puede considerar afrodisiaco a todo lo que nos fomenta y potencia
el instinto sexual. Hay algunos como el ginseng que desde hace muchos
años viene siendo utilizado por orientales, así como los huesos de tigre,
el pene de foca ... y un sin fin de productos, de los cuales no está
demostrada del todo su efectividad sexual.
AFRODISIACOS
Un afrodisiaco es cualquier sustancia que en teoría aumenta el ardor
sexual. También se lo define como aquella sustancia o actividad que
enciende el deseo amoroso. Algunos tienen su fundamento científico,
pero la mayoría actúa por impulso de la imaginación. Cada cultura y
cada persona reacciona ante ellos de una manera determinada y quizás
diferente. Desde la Antigüedad la humanidad ha ensayado diferentes posibilidades
en la búsqueda intensa de nuevos incentivos. La exuberancia en la comida
está en permanente relación con la satisfacción sexual, se utilizan
expresiones corrientes para denotar actividades sexuales, como comer,
chupar, morder, etc. Algunos afrodisiacos funcionan por analogía, como
las ostras en forma de vulva o el espárrago como símbolo fálico. Otros
por asociación, quizás porque traen a la memoria algo erótico; y también
por sugestión, ya que algunos creen que al comer el órgano sexual de
otro animal, adquirirá su fuerza. Esto ocurre básicamente porque la
mayoría de las sociedades que son patriarcales le otorgan gran importancia
a la virilidad y a su símbolo por excelencia: el falo. Los afrodisíacos
son el puente que une a la gula con la lujuria. El comer y el copular
son acciones que dependen más del cerebro que del sistema digestivo
y sexual, ya que en relación a la alimentación y a la sexualidad, la
Naturaleza exige un mínimo destinado a la preservación de la persona
y de la especie. El resto son ornamentos inventados por el ser humano.
Los afrodisíacos están asociados generalmente con los frutos marinos,
tal vez por asociación con Afrodita, símbolo de lo sensual, erótico
y placentero. El ambiente que rodea la ingestión de comidas juega un
papel importante, si se observa que al lado de ellas existen toda una
serie de estímulos que ayudan a hacerlas mucho más sugestivas: la media
luz, las velas encendidas, el olor a esencias, los diferentes perfumes,
la disposición corporal, y una combinación de estímulos que favorecen
que la sensualidad se incremente. Con respecto a este tema no es necesario
agotar la imaginación. Casi todo está inventado y probado. Simplemente
hay que aumentar la curiosidad y tener alguna literatura erótica para
incorporar variaciones a aquello que de otro modo, quizás suele convertirse
en rutina. La búsqueda de fortalecer el miembro masculino y curar la
indiferencia de algunas mujeres a través de las virtudes estimulantes
de los alimentos, es tan antiguo que se pierde en civilizaciones desaparecidas
hace siglos. Muchas recetas se perdieron pero otras sobrevivieron en
la transmisión de boca a boca.
EN ORIENTE
Los libros eróticos sirven como bibliografía para recurrir al momento
de romper con la rutina. Entre los más célebres manuales se encuentran
el Kama Sutra de la India, los libros chinos de Almohada y los shungas
del Japón. El Kama Sutra, texto amoroso hindú, dispone de nombres sugerentes
para las diferentes posturas e indica muchas maneras para que el hombre
incremente su vigor sexual, mediante alimentos como leche y miel, que
siempre han sido reconocidos como fuente de empuje y energía. Este texto
es el más antiguo tratado del arte del amar o del amor sexual, que antiguas
civilizaciones decidieron escribir y pasarlo de generación en generación.
En él se encuentran recopilados los atributos que para los hindúes (creadores
del Kama Sutra) fueron, son y serán tan necesarios como los alimentos
y el agua. Estas técnicas fueron reunidas por el año 500 D.C. gracias
al científico-doctrinal Vatsyayana, quien reunió los 1000 capítulos
originales y los adapto a las costumbres occidentales. Aunque la lectura
por momentos parezca morbosa según la visión occidental, hay que comprender
que dentro del contexto hindú el sexo era considerado sagrado y ellos
no interpretaban las palabras como obscenas sino simplemente expresaban
las cosas por su nombre; además sostenían que un buen entendimiento
de las técnicas apuntaba a una mejor calidad de vida tanto física como
espiritual. Por otro lado, los textos eróticos Árabes destacan el valor
de los perfumes, fragancias y cosméticos para multiplicar el placer
sexual. El más famoso de ellos es El jardín Perfumado del escritor del
siglo XVI Shaykh Umar ibn Muhammad al-Nefzawi, traducido por primera
vez por el inglés Sir Richard Burton. El autor hace particular referencia
a los efectos estimulantes de las especias picantes y otras sustancias
sobre los órganos sexuales.
EN OCCIDENTE
La práctica de la herboristería en Europa se remonta a la época de los
sajones, fue entonces cuando plantas de apariencia fálica como zanahorias
y espárragos, ganaron reputación de afrodisiacos. Después la idea del
amor romántico se hizo popular entre los ricos de Europa y el mundo.
Como la gente adinerada contaba con más tiempo libre para dedicarse
a realizar proezas románticas, el mercado de afrodisiacos aumentó. Cuando
las comunicaciones mejoraron, nuevas sustancias afrodisiacas se dispersaron
por Occidente. La inicial escasez y valor de los tomates y las patatas
en Europa, luego de "descubrir" el Nuevo Mundo, contribuyó a la temprana
creencia en sus propiedades afrodisiacas. Las clases más pobres creían
que la promiscuidad de los ricos se debía más al consumo de manjares
raros y exóticos que a su elevado nivel de vida y sus mayores oportunidades
para el placer sexual.
HISTORIA
(fuente: www.androclinica.com) Las primeras referencias históricas respecto
al efecto estimulante de ciertos vegetales sobre el apetito sexual se
remontan a las más antiguas escrituras que posee la humanidad. (fuente:
www.androclinica.com)
Desde el comienzo
de la historia el hombre ha buscado alimentos mágicos para cocinar para
su pareja y así seducirla. Y es en esa búsqueda que ha encontrado alimentos,
plantas y productos para conseguir tal fin. Desde entonces ha querido
encontrar la fuente del eterno placer, la sustancia mágica que le dé
el poder, el deseo y la potencia para prolongar su intimidad sexual.
Todas las culturas y en todas las épocas, el encontrar el máximo placer
ha sido uno de los objetivos humanos. La prolongación, la diversión
y la innovación permanente ha hecho que el hombre busque con afán miles
de fórmulas, que le permitan aumentar su deseo. Antiguamente se suponía
que todo alimento novedoso que provenía de otros rumbos poseía cierta
carga erótica, especialmente con el descubrimiento del "Nuevo Mundo"
y su variedad de cultivos. Pero en la actualidad se ha perdido el misterio
de la distancia y cada vez son menos las cosa que excitan o sorprenden,
y por lo tanto se exigen afrodisíacos más rebuscados.
(fuente: www.androclinica.com)
En la antigüedad las observaciones eran primitivas, confundiendo rituales
mágicos con observaciones empíricas. Por ejemplo, si la raíz de una
planta se asemejaba a los genitales, ésta tendría efecto afrodisíaco.
Era la doctrina de las semejanzas. A partir del Renacimiento comienza
a predominar el conocimiento científico en la mente humana, separándose
más nítidamente la medicina de la religión, de la magia y de la brujería.
Investigaciones posteriores apoyadas por la bioquímica y la farmacología
comenzaron a aclarar y dar valor científico a ciertas observaciones
del conocimiento popular, dando lugar a la aparición y permanencia,
de una amplia gama de medicamentos, algunos usados hasta hoy. Sin embargo,
desde el punto de vista científico el tema todavía sigue dando que hablar.
Científicamente, un afrodisíaco debería ser un medicamento que provocase
aumento del deseo y desempeño sexual, que sea seguro, sin efectos colaterales,
selectivo, es decir actuando sólo sobre el deseo y el desempeño sexual,
y cuyo efecto esté relacionado con la dosis empleada (fuente: www.androclinica.com).
En realidad se discute
si el efecto real de lo que se denomina afrodisiaco es en algo superior
al de un placebo, es decir el efecto producido si se le da a una persona
un simple comprimido de almidón o cualquier otra sustancia sin efecto
farmacológico alguno, convenciéndola de que se trata de un medicamento
y dejando actuar a su autosugestión. Mucho se ha hablado del efecto
psicotrópico de muchas drogas, y en especial, del efecto que sobre la
sensibilidad sexual tienen muchas de ellas. Los investigadores coinciden
en afirmar que en la mayoría de los casos los efectos se dan más en
los niveles de sensibilización, de recepción, del estímulo, de la intensificación
del deseo; pero en muy pocos casos en la eficiencia de la respuesta
sexual.
EL CUERPO COMO
AFRODISÍACO
Como se sabe, los animales y los insectos emiten olores naturales que
atraen hacia ellos a sus parejas del sexo opuesto. Los científicos llaman
feromonas a las sustancias que producen tales olores. Hace pocos meses
se descubrió una feromona humana radicada en la transpiración. Aparentemente,
el centro de esta feromona se encuentra en las axilas y en la zona anogenital.
Para aquellos que encuentran muy complicado el trámite de buscar la
hierba adecuada, prepararla e ingerirla, tal vez sea útil saber que
el cuerpo impregna de aromas las prendas íntimas. Estos aromas sexuales
pueden transformarse en poderosos afrodisíacos. El olor a transpiración,
el aroma de los genitales y determinadas sustancias que emanan del cuerpo
con características distintas, conforman un universo de olores que predisponen
a la práctica del sexo igual que si se trataran del mejor afrodisíaco,
la ventaja es que no tienen ningún tipo de contraindicaciones y que
para su uso, todo depende del tipo de relación que se establezca en
la pareja. Por lo general, los mejores afrodisíacos resultan ser la
buena salud, el ejercicio y la ausencia de stress. "La mente es el afrodisiaco
más potente." Personalmente creemos que el verdadero poder está en la
mente y que, por lo tanto, si alguien consume determinados alimentos
con la convicción de que pueden ayudarlo en su desempeño sexual, los
resultados pueden ser los esperados. El mayor afrodisíaco sexual somos
nosotros mismos, y el descubrir y estimular lo que sentimos por otras
personas que nos acompañan en las prácticas y dejarnos llevar por nuestro
instinto, es la mejor manera de encender el deseo sexual. La imaginación
de cada uno puede llevar a conseguir las metas propuestas mejor que
cualquier alimento.